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Pan para mi Hermano en Guayaquil cumple 16 años de ayuda a los más necesitados

Guayaquil, 20/08/18 (MVC Noticias — Ecuador). En un espíritu de agradecimiento a Dios, los miembros del Servicio Solidario Pan para mi Hermano en Guayaquil, Ecuador, celebraron el décimo sexto aniversario con una Santa Misa y un compartir especial con sus beneficiarios.

Esta celebración de aniversario tuvo lugar el pasado 15 de agosto en la Iglesia San Francisco, de dicha ciudad, donde beneficiarios, benefactores y voluntarios participaron de una Misa de acción de gracias presidida por el P. Christian Vinces, S.C.V.

Durante la celebración eucarística, el P. Christian destacó el tema del perdón y cuán agradecidos debemos estar con la comunidad de amigos que se ha formado durante los 16 años de Pan para mi Hermano. Luego de la Misa, los voluntarios realizaron un compartir con los beneficiarios para celebrar esta importante fecha con una comida y pequeña reflexión acerca de lo hablado en la homilía.

“Tener la oportunidad de compartir con nuestros señores no solo un plato de comida sino un abrazo, una sonrisa, un consejo, una conversación y nuestra fe es un gran regalo de Dios”, reflexiona Vanessa Viteri G, Coordinadora del Pan Para Mi Hermano en Guayaquil, quien además resalta que en este servicio ella puede “palpar realmente cómo el amor se hace concreto en el servicio. Espero continuar con esta misión que el Señor nos ha encomendado y seguir durante muchos años más”, destacó.

La experiencia de Juan Daniel Muñoz, voluntario del servicio y aspirante al Sodalicio de Vida Cristiana, es “de renovación en la fe y en el apostolado solidario. Ha sido un espacio en el cual he encontrado una familia con un gran anhelo de ver al Señor Jesús en el rostro del hermano que sufre y que, al encontrarlo, buscan ayudar de la mejor manera”. Con ello, Juan Daniel resalta que en este voluntariado “ he encontrado grandes amistades, tanto en los hermanos a quienes servimos como en el equipo de voluntarios. Es, además, un espacio que ha tomado gran importancia en mi propio discernimiento vocacional”.

“Soy muy feliz de que Dios me haya invitado a formar parte de la familia de Pan Para Mi Hermano”, nos cuenta Sonia Fiallos, voluntaria, quien subraya que en el servicio ella pudo aprender “a vivir el evangelio en el corazón y en la acción, a ser más humana, tener paciencia, a conocerme a mi misma, a tener amigos en Cristo y pensar que puedo cambiar el mundo de muchas personas que no conocen a Dios”.

El Servicio Solidario Pan para mi Hermano en Guayaquil se lleva a cabo cada jueves en distintos puntos de la ciudad alcanzando a más de 300 personas cada semana con el principal objetivo de redescubrir su dignidad de hijos de Dios.