Lecturas del día

Lecturas del Martes de la 26ª Semana del Tiempo Ordinario (I)

Zac 8,20-23 / Sal 86,1-3.4-5.6-7 (R.: Za 8,23) / Lc 9,51-56

PRIMERA LECTURA

Vendrán pueblos numerosos a visitar al Señor en Jerusalén.

Lectura de la profecía de Zacarías     8,20-23

Así dice el Señor de los Ejércitos:
—Todavía vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades,
y los de una ciudad irán a otra diciendo:
Vayamos a implorar al Señor, a consultar al Señor de los Ejércitos.
—Yo también voy contigo. Y vendrán pueblos incontables
y numerosas naciones
a consultar al Señor de los Ejércitos en Jerusalén
y a implorar su protección.

Así dice el Señor de los Ejércitos:
—Aquel día diez hombres
de cada lengua extranjera
agarrarán a un judío por la orla del manto,
diciendo:
Queremos ir con vosotros,
pues hemos oído que Dios está con vosotros.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 86,1-3.4-5.6-7 (R.: Za 8,23)

R/. Dios está con nosotros.

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etiópes han nacido allí.»
Se dirá de Sión: «Uno, por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.» R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.» R/.

EVANGELIO

Tomó la decisión de ir a Jerusalén.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas     9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.

De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:

—Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

Él se volvió y les regañó y dijo:
—No sabéis de que espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.

Y se marcharon a otra aldea.

Palabra de Señor.