Lecturas del día

Lecturas del Bautismo del Señor (C)

Santoral: San Hilario, Obispo de Potiers

Is 42,1-4.6-7 / Sal 28,1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10 (R.: 11b) / Hch 10,34-38 / Lc 3,15-16.21-22

PRIMERA LECTURA

Miren a mi siervo, a quien prefiero.

Lectura del libro del profeta Isaías     42,1-4.6-7

Mirad a mi Siervo,
a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
«Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 28,1a y 2.3ac-4.3b y 9b-10 (R.: 11b)

R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

SEGUNDA LECTURA

Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles     10,34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo.

Lectura del santo evangelio según san Lucas     3,15-16.21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor.

En el presente año C, pueden utilizarse también las siguientes lecturas:

Año C: Is 40,1-5.9-11 / Sal 103,1-2a.2b-4.24-25.27.28.29-30 (R.: 1) / Tito 2,11-14; 3,4-7 / Lc 3,15-16.21-22

PRIMERA LECTURA

Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres.

Lectura del libro de Isaías     40,1-5.9-11

«Consuelen, consuelen a mi pueblo,
—dice tu Dios—;
hablen al corazón de Jerusalén,
grítenle
que se ha cumplido su condena,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble castigo por sus pecados».

Una voz grita:
«En el desierto preparen
un camino al Señor;
tracen en la llanura
una senda para nuestro Dios;
que los valles se eleven,
que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.

Se revelará la gloria del Señor,
y la verán todos los hombres juntos
—ha hablado la boca del Señor—».

Súbete a un monte elevado,
mensajero de Sión;
alza fuerte la voz,
mensajero de Jerusalén; álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está tu Dios.
Miren, viene el Dios llega con poder,
y su brazo le asegura el dominio.
Miren, viene con él su salario,
delante de él, la recompensa.
Como un pastor apacienta a su rebaño,
y amorosamente lo reúne,
toma en brazos los corderos
y conduce con delicadeza
a las que acaban de parir».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 103,1-2a.2b-4.24-25.27.28.29-30 (R.: 1)

R/. Bendice, alma mía, al Señor:
       ¡Dios mío, qué grande eres!

Bendice, alma mía, al Señor:
¡dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/.

Extiendes los cielos como una tienda,
construyes tu morada sobre las aguas;
las nubes te sirven de carroza,
avanzas en las alas del viento;
los vientos te sirven de mensajeros,
el fuego llameante, de ministro. R/.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
Ahí está el mar: ancho y dilatado,
en él bullen, sin número,
animales pequeños y grandes. R/.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R/.

Escondes tu rostro, y se espantan;
les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y renuevas la faz de la tierra. R/.

SEGUNDA LECTURA

Nos ha salvado por medio del bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito     2,11-14; 3,4-7

La gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, se ha manifestado, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo.

Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Ahora se ha manifestado la bondad de Dios, nuestro Salvador, y a su amor a los hombres: no por nuestras buenas obras, sino que en virtud de su misericordia nos ha salvado, por medio del bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo; Dios lo derramó abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.

Así, salvados por su gracia, tengamos la esperanza de recibir la vida eterna.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo.

Lectura del santo evangelio según san Lucas     3,15-16.21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
«Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor.

El domingo después de la fiesta del Bautismo del Señor comienzan las lecturas de los domingos del Tiempo Ordinario.

El primer domingo es la fiesta del Bautismo del Señor.