Lecturas del día

Jueves de la semana 25ª del Tiempo Ordinario (I)

Lectura-del-dia-Tiempo-Ordinario-24-setiembre-2015-MVC

Ag 1,1-8 / Sal 149,1-2.3-4.5-6a y 9b (R.: 4a) / Lc 9,7-9 

PRIMERA LECTURA

Construid el Templo, para que pueda complacerme.

Comienzo de la profecía de Ageo     1,1-8

El año segundo del rey Darío, el mes sexto, el día primero, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote:
«Así dice el Señor de los ejércitos:
Este pueblo anda diciendo:
«Todavía no es tiempo de reconstruir el templo.»»

—La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo—:
«¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras el templo está en ruinas?
Pues ahora –dice el Señor de los ejércitos– meditad vuestra situación:
sembrasteis mucho, y cosechasteis poco,
comisteis sin saciaros,
bebisteis sin apagar la sed,
os vestisteis sin abrigaros,
y el que trabaja a sueldo
recibe la paga en bolsa rota.
Así dice el Señor: Meditad en vuestra situación:
subid al monte, traed maderos,
construid el templo,
para que pueda complacerme
y mostrar mi gloria
–dice el Señor–.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial 

Sal 149,1-2.3-4.5-6a y 9b (R.: 4a)

R/. El Señor ama a su pueblo.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.

EVANGELIO

A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas     9,7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»

Y tenía ganas de ver a Jesús.

Palabra del Señor.

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