Lecturas del día

Lecturas del Sábado de la 2º Semana de Navidad

I Juan 5:5-13/Sal 147:12-15, 19-20/Marcos 1:7-11

PRIMERA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san I Juan 5:5-13

Pues, ¿quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente en el agua, sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la Verdad. Pues tres son los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en lo mismo. Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, pues este es el testimonio de Dios, que ha testimoniado acerca de su Hijo. Quien cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo. Quien no cree a Dios le hace mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida. Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial

Sal 147:12-15, 19-20

¡Celebra a Yahveh, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión!Que él ha reforzado los cerrojos de tus puertas, ha bendecido en ti a tus hijos;

pone paz en tu término, te sacia con la flor del trigo.

El envía a la tierra su mensaje, a toda prisa corre su palabra;

El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel:no hizo tal con ninguna nación, ni una sola sus juicios conoció.

EVANGELIO

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1:7-11

Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.»

Palabra del Señor.