Mi vida en Xto

Oración del jueves: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 31- Jueves

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, hoy nuevamente me pongo en tu presencia. Sé que tu eres el Buen Pastor que sale al encuentro de sus ovejas. Por eso te pido Señor que salgas al encuentro de esta oveja tuya y la ayudes a escuchar tus enseñanzas para que pueda hacerlas vida en él.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Quiero decirte también Jesús, que junto con el amor que te tengo, descubro en mi interior una contradicción muy profunda, pues mis obras muchas veces me alejan de Ti. Te pido perdón Señor de todo corazón por mis pecados, y te ruego que me des tu gracias para ponerme de pie y no faltar más contra Ti.

Lectura Bíblica: Lc 15,1-10

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”. Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Y les dijo también: “Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido”. Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte”.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con este texto del Papa Francisco:

¡Dios es alegre! ¿Y cuál es la alegría de Dios? La alegría de Dios es perdonar, ¡la alegría de Dios es perdonar! Es la alegría de un pastor que reencuentra su oveja; la alegría de una mujer que halla su moneda; es la alegría de un padre que vuelve a acoger en casa al hijo que se había perdido, que estaba como muerto y ha vuelto a la vida, ha vuelto a casa. ¡Aquí está todo el Evangelio! ¡Aquí! ¡Aquí está todo el Evangelio, está todo el cristianismo! Pero mirad que no es sentimiento, no es “buenismo”. Al contrario, la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del “cáncer” que es el pecado, el mal moral, el mal espiritual. Sólo el amor llena los vacíos, las vorágines negativas que el mal abre en el corazón y en la historia. Sólo el amor puede hacer esto, y ésta es la alegría de Dios.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor, mi Buen Pastor. Tú sabes que soy frágil y pecador y que, más que nadie, necesito de Ti. Es fácil convencerse de que tengo problemas o de que no tengo pecados, pero cuando veo tu rostro de amor, me soy cuenta que muchos de mis actos y pensamientos se alejan de Ti. Te pido Señor que me ayudes a ser humilde y reconocer la inmensa necesidad que tengo de tu misericordia. Ayúdame a no dejar nunca de aceptar que sólo en Ti podré ser plenamente feliz. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obtennos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Lee las lecturas de la Misa del día dies-dominis