Mi vida en Xto

Oración del martes: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”

Ciclo A – Pascua – Semana 02 – Martes
25 de abril de 2017

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, puesto en tu presencia te pido que me ayudes a disponer mi corazón para acoger tu Palabra y hacerla vida en mí.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor porque sé que Tú me has amado hasta el extremo, pero aún así muchas veces desconfío de Ti. Descubro que mi fe es débil y por eso me desvío del camino. Pero tengo la certeza de que siempre me perdonas, porque tu misericordia es infinita. Ayúdame a ponerme de pie cada vez que tropiece.

Lectura bíblica según el Evangelio del día

“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. San Marcos 16,15-18.

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”. Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Lectura espiritual breve

San Bernardo de Claraval nos dice lo siguiente:

Con razón, hermanos queridos, la conversión del “maestro de las naciones” (1Tim 2,7) es una fiesta que todos los pueblos celebran hoy con alegría. En efecto son numerosos los retoños que surgieron de esta raíz; una vez convertido, Pablo se hizo instrumento de la conversión para el mundo entero. En otro tiempo, cuando todavía vivía en la carne pero no según la carne (ver Rm 8,5s), convirtió a muchos por su predicación; todavía hoy, mientras vive en Dios una vida más feliz, no deja de trabajar en la conversión de los hombres por su ejemplo, su oración y su doctrina… Esta fiesta es una gran fuente de bienes para los que la celebran… ¿Cómo desesperar, cualquiera que tenga muchas faltas, cuando oye que “Pablo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor ” se convirtió repentinamente en”un instrumento de elección “? (Hch 9,1.15) ¿Qué podría decir, bajo el peso de su pecado: “no puedo levantarme para llevar una vida mejor”, mientras que, sobre el mismo camino donde le conducía su corazón sediento de odio, el perseguidor encarnizado se convirtió súbitamente en un predicador fiel?. Esta sola conversión nos muestra en un día la grandeza de la misericordia de Dios y el poder de su gracia… He aquí, hermanos, un modelo perfecto de conversión: “mi corazón está listo, Señor, mi corazón está listo… ¿Qué quieres que haga?” (Sal 56,8; Hch 9,6) Palabra breve, pero plena, viva, eficaz y digna de ser escuchada. Se encuentra poca gente en esta disposición de obediencia perfecta, que haya renunciado a su voluntad hasta tal punto que su mismo corazón no les pertenezca más. Se encuentra poca gente que a cada instante busque lo que Dios quiere y no lo que ellos quieren y que le dicen sin cesar: ” ¿Señor, qué quieres que haga?

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por ayudarme a comprender con el ejemplo del apóstol Pablo el ardor evangelizador que debo vivir en mi interior. Ayúdame a anunciarte sin temor a los demás, para que, así como San Pablo lo hizo, yo siempre cumpla generosamente tu encargo: ir por todo el mundo y anunciar la Buena Noticia a toda la creación.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Acuérdate,
¡oh piadosísima, Virgen María!,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que
han acudido a tu protección,
implorando tu auxilio
haya sido abandonado de Ti.

Animado con esta confianza,
a Ti también yo acudo,
y me atrevo a implorarte
a pesar del peso de mis pecados.

¡Oh Madre del Verbo!,
no desatiendas mis súplicas,
antes bien acógelas benignamente. Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día