Mi vida en Xto

Oración del viernes: «El que los escucha a ustedes, me escucha a Mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a Mí»

Ciclo B – Tiempo Ordinario – Semana 26 – Viernes
4 de octubre de 2019

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, reconozco tu presencia en mi vida y te pido que me acompañes particularmente en este momento de oración. Ayúdame para que la luz de tu verdad ilumine mi vida.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Tú, Señor, lo sabes todo. Sabes que a pesar de que muchas veces me he alejado del buen camino, anhelo estar siempre contigo. Aquí estoy, Buen Señor, dispuesto una vez más a recibir tu perdón y a poner más de mi parte para vivir según tus enseñanzas.

Lectura Bíblica

«El que los escucha a ustedes, me escucha a mí» Lc 10,13-16

«¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió».

Lectura espiritual breve

Meditemos en el Evangelio ayudados por estas palabras del Papa Juan Pablo II.

«San Pablo dice que “la Iglesia es el Cuerpo de Cristo” (1Cor 12, 27). Eso significa que ha sido formada según el designio de Cristo como una comunidad de salvación. La Iglesia es obra suya, se construye incesantemente en Cristo, pues Él sigue viviendo y actuando en ella. La Iglesia le pertenece a Él y siempre será suya. Debemos ser hijos fieles de la Iglesia que nosotros mismos formamos. Si con nuestra fe y con nuestra vida decimos “sí” a Cristo, no podemos menos de decirlo también a la Iglesia. Cristo dijo a los Apóstoles y a sus sucesores: “Quien a vosotros os escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a Mí me rechaza; y quien me rechaza a Mí, rechaza al que me ha enviado” (Lc 10, 16).

Es verdad que la Iglesia es una realidad también humana, que lleva en sí todos los límites y las imperfecciones de los seres humanos que la componen, seres pecadores y débiles. ¿No fue Cristo mismo quien quiso que nuestra fe en la Iglesia afrontara esta dificultad? Tratemos siempre de aceptar con magnanimidad y con espíritu de confianza lo que la Iglesia nos anuncia y nos enseña. El camino que nos señala Cristo, que vive en su Iglesia, nos lleva al bien, a la verdad, a la vida eterna. En efecto, es Cristo quien habla, quien perdona y quien santifica».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Señor, por tu infinito amor, gracias por renovarme en la conciencia del don inmenso que es ser parte de tu Cuerpo, que es la Iglesia. Ayúdame a estar siempre atento a la voz de aquellos a que son los pastores de tu Pueblo, a recibir con apertura y vivir con generosidad las enseñanzas de tu Iglesia.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, 
vida, dulzura y esperanza nuestra. 

Dios te salve. 

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, 
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. 

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, 
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, 
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. 

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, 
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día