Mi vida en Xto

Oración del miércoles: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado»

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 19 – Miércoles
12 de agosto de 2020

Hermanos

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, puesto en tu presencia te pido que me ayudes a tener el silencio interior para escuchar tu palabra y que, atesorándola en mi corazón, busque vivirla cada día con mayor ardor y entrega generosa.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te quiero pedir perdón, buen Jesús, por mis faltas y pecados. Reconozco cómo muchas veces dejo de amar a mi prójimo y me dejo llevar por el egoísmo y la mezquindad. Confío en que tu misericordia es más grande que mi pecado, y te pido de todo corazón que me ayudes a convertirme.

Lectura Bíblica

«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado» Mt 18,15-20

Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca a una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la Tierra, quedará atado en el Cielo, y lo que desaten en la Tierra, quedará desatado en el Cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la Tierra para pedir algo, mi Padre que está en el Cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Lectura espiritual breve

Lee este breve texto del que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Para el mundo un acto de caridad se entiende sobre todo como una ayuda material. Pero para nosotros no es sólo eso, en realidad uno de los actos de caridad más altos que puede haber es llevar al otro hacia Cristo, sobre todo si es que se ha desviado. Ése es el sentido de la corrección fraterna. No es maltratar a otro, ni imponerse creyéndose superior, sino ayudar a que se rectifique. Y eso es un acto de amor muy significativo. Estar al servicio de nuestros hermanos, demanda de nosotros salir de nuestro confort y comodidad, para salir al encuentro de los demás e invitarlos a cambiar en lo que necesiten, ayudarlos a no dejarse vencer por las pequeñas infidelidades que llevan lentamente a las grandes traiciones, decirles sin miedo las palabras correctas en el momento oportuno.

Porque eso es lo que nuestros hermanos esperan de nosotros, que seamos apoyo para su santidad, no cómplices de sus pecados con nuestro silencio o indiferencia. Y por otro lado la corrección es una actitud que también nos desinstala a nosotros mismos. Nos pone en actitud de combate, en guardia contra el Maligno. No olvidemos esto: somos guardianes de nuestros hermanos. Que un día Jesús pueda decir de nosotros, como dice el texto que acabamos de oír, que por nuestra corrección “hemos ganado a nuestro hermano”, no hemos dejado que se pierda. Y como también dice el Apóstol Santiago en su carta: si lo apartamos del camino equivocado, nos salvaremos también nosotros de la muerte y se cubrirán multitud de nuestros pecados.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por mostrarme la importancia de vivir la auténtica caridad cristiana que se basa en la verdad, el amor y el compromiso. Ayúdame a aprender de Ti a ser buen hermano y compañero en el caminar cristiano. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.