Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 03 – Lunes

Pentecostes-anunciar-el-evangelio

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, puesto en tu presencia te pido que me ayudes a disponer mi corazón para acoger tu Palabra y hacerla vida en mí.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Señor porque sé que Tú me has amado hasta el extremo, pero aún así muchas veces desconfío de Ti. Descubro que mi fe es débil y por eso me desvío del camino. Pero tengo la certeza de que siempre me perdonas, porque tu misericordia es infinita. Ayúdame a ponerme de pie cada vez que tropiece.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. (San Marcos 16,15-18)

Entonces les dijo:
“Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.

Lectura espiritual breve

San Bernardo de Claraval nos dice lo siguiente:

Con razón, hermanos queridos, la conversión del “maestro de las naciones” (1Tim2,7) es una fiesta que todos los pueblos celebran hoy con alegría. En efecto son numerosos los retoños que surgieron de esta raíz; una vez convertido, Pablo se hizo instrumento de la conversión para el mundo entero. En otro tiempo, cuando todavía vivía en la carne pero no según la carne (ver Rm 8,5s), convirtió a muchos por su predicación; todavía hoy, mientras vive en Dios una vida más feliz, no deja de trabajar en la conversión de los hombres por su ejemplo, su oración y su doctrina… Esta fiesta es una gran fuente de bienes para los que la celebran… ¿Cómo desesperar, cualquiera que tenga muchas faltas, cuando oye que “Pablo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor ” se convirtió repentinamente en”un instrumento de elección “? (Hch 9,1.15) ¿Qué podría decir, bajo el peso de su pecado:
“no puedo levantarme para llevar una vida mejor”, mientras que, sobre el mismo camino donde le conducía su corazón sediento de odio, el perseguidor encarnizado se convirtió súbitamente en un predicador fiel?. Esta sola conversión nos muestra en un día la grandeza de la misericordia de Dios y el poder de su gracia… He aquí, hermanos, un modelo perfecto de conversión:
“mi corazón está listo, Señor, mi corazón está listo… ¿Qué quieres que haga?” (Sal56,8; Hch 9,6) Palabra breve, pero plena, viva, eficaz y digna de ser escuchada. Se encuentra poca gente en esta disposición de obediencia perfecta, que haya renunciado a su voluntad hasta tal punto que su mismo corazón no les pertenezca más. Se encuentra poca gente que a cada instante busque lo que Dios quiere y no lo que ellos quieren y que le dicen sin cesar: ” ¿Señor, qué quieres que haga?

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Confío en los ministros de la Iglesia a pesar de sus fragilidades?
2.- ¿Soy consciente de que el Señor actúa por medio de personas frágiles y pecadoras?
3.- ¿Rezo para que el Señor envíe vocaciones a la Iglesia?
4.- ¿Soy consciente del llamado personal que el Señor me ha hecho?
5.- ¿Estoy dispuesto a responder a su llamado?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por ayudarme a comprender con el ejemplo del apóstol Pablo el ardor evangelizador que debo vivir en mi interior. Ayúdame a anunciarte sin temor a los demás, para que, así como San Pablo lo hizo, yo siempre cumpla generosamente tu encargo: ir por todo el mundo y anunciar la Buena Noticia a toda la creación.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Santa María,
Madre de la Esperanza,
junto a tu dulce Corazón
aprendo a esperar confiado.
Intercede
para que,
siguiendo tu ejemplo,
mi vida siempre
se encuentre afirmada
en la esperanza.
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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