Mi vida en Xto

Oración del jueves: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra”

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 29 – Jueves
24 de octubre de 2019

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, gracias por estar junto a mí en este nuevo día. Gracias por acompañarme en mi caminar y no dejarme nunca sólo. Te pido que me ayudes a escuchar tu palabra y poder así, vivir coherentemente con ella haciendo que toda mi vida de gloria al Padre.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Quiero decirte también Jesús, que junto con el amor que te tengo, descubro en mi interior una contradicción, porque mis obras muchas veces me alejan de Ti. Sé que la razón de mi alejamiento son mis opciones libres de escoger el pecado. Ayúdame a escoger bien, que el amor triunfe sobre el egoísmo, y que confiando cada día más en tu infinita misericordia viva con cada vez mayor firmeza mi vida cristiana.

Lectura Bíblica

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra» Lc 12,49-53

«Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

Lectura espiritual breve

Lee que nos dice Isaac el Sirio:

Hazte violencia (cf Mt 11,12), esfuérzate en imitar la humildad de Cristo, a fin de que se encienda cada vez más el fuego que prendió en ti, este fuego que consume todos los impulsos de este mundo que destruyen al hombre nuevo y que manchan las moradas del Señor santo y poderoso.

Porque yo afirmo con san Pablo que “somos templo de Dios” (2Co 6,16). Purifiquemos pues su templo, “como él mismo es puro” (1Jn 3,3), con el fin de que tenga el deseo de permanecer allí; santifiquémoslo, como él mismo es santo (1P 1,16); adornémoslo de muchas obras buenas y dignas.

Llenemos el templo del descanso de su voluntad, como de un perfume, por la oración pura, la oración del corazón que es imposible adquirir entregándose a los continuos impulsos de este mundo. Así la nube de su gloria cubrirá tu alma, y la luz de su grandeza brillará en tu corazón (cf 1R 8,10). Todos los que permanezcan en la casa de Dios se llenarán de alegría y se regocijarán. Pero los insolentes y los desleales desaparecerán bajo la llama del Espíritu Santo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por haberme acompañado en este momento de oración. Ayúdame para que renovado después de este encuentro contigo, pueda seguir adelante en mi vida cristiana con valentía y con la esperanza de saber que cuento con tu auxilio y tu gracia. Que nunca se apague el fuego que has prendido en mí, para que yo siga iluminando al mundo con el fulgor de tu luz.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.