Mi vida en Xto

Oración del jueves: “Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria”

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 34 – Jueves
28 de noviembre de 2019

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, acompáñame con tu presencia en esta meditación de tu Palabra para que me transforme en un hombre semejante a Ti. Con este anhelo, todo mi ser se dispone a entrar en comunión contigo y así crecer en el amor a Ti y a mi prójimo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por las faltas que he cometido. Ayúdame a confiar en tu misericordia infinita, sabiendo que Tú perdonas a quien se arrepiente de corazón y lo conduces nuevamente por los caminos de la vida.

Lectura bíblica según el Evangelio del día

“Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.” (Lc 21, 20-28)

Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación”.

Lectura espiritual breve

Lectura espiritual breve:

En muchas ocasiones, cuando Jesús profetiza acerca del fin de los tiempos, se refiere también a la caída de Jerusalén y a la destrucción del Templo. Cuando Jesús nos habla de la destrucción de la ciudad santa, nos habla también, de manera análoga, del fin de la historia. Y dentro de todas las catástrofes que podían ocurrir a Jerusalén había una que era la peor de todas: la destrucción de su Templo. Porque esta no era sólo la construcción más maravillosa que tenían, sino que era lo más sagrado que poseían. El Templo era el lugar donde habitaba Dios, y donde los hombres podían ir a encontrarse con Él, ofrecerle sus sacrificios, mostrarle su amor y veneración.  Por tanto, la destrucción del Templo significaba la pérdida de lo más sagrado que tenían.

Hoy entre los cristianos, esta catástrofe ya está sucediendo. Lo que más se está perdiendo es el sentido de lo sagrado. El mundo nos quiere quitar nuestro templo interior, donde Dios habita y nos podemos encontrar con Él. No nos dejemos arrebatar lo más sagrado que tenemos, que es Dios en nuestras vidas. Nuestra relación con Dios es algo que hay que custodiar, porque si Dios no ocupa el centro de nuestra vida, alguna otra cosa lo va a ocupar y vamos a terminar adorando cosas que no son Dios.

 La invitación para que esto no suceda es nuestra constante conversión. Lo hemos celebrado este Domingo: que sea Cristo quien reine en nuestros corazones. Que este tiempo de preparación para la Navidad, que pronto vamos a comenzar, sea para que crezca en nosotros el deseo por lo sagrado, por las cosas de Dios, y que nadie nos quite lo más importante en nuestra vida: el Señor.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate

1.- ¿Qué podemos hacer para cultivar el sentido de lo sagrado en nuestra vida?

2.- ¿Es Dios efectivamente el centro de mi vida?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús quiero agradecerte por la liberación que Tú me concedes, que me aleja del pecado y la incredulidad, para creer en tus promesas y con esperanza acogerme a la salvación que has traído con tu Resurrección.  Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pide la intercesión de María rezando esta oración:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

 

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.