Mi vida en Xto Pascua

Oración del sábado: “Los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado”

Año C – Pascua – Octava de Pascua – Sábado
2 de abril de 2016

Resucitado y apostoles

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, Tú que te hiciste hombre, para enseñarnos cómo vivir plenamente como seres humanos, quiero pedirte que me bendigas con tu presencia en este momento de oración. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para poder escucharte y dejar que tus palabras de vida eterna transformen mi corazón.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Buen Jesús, sé del inmenso amor que me tienes, y sé también lo débil y pecador que soy. Cómo tantas veces me propongo cambiar, pero vuelvo a caer en las seducciones del pecado. Deseo acogerme a tu infinita misericordia, y pedirte que cures mi corazón, y que fortalecido con tu amistad pueda seguir perseverando en mi lucha por ser santo.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado” (Mc, 16, 9-15).

Jesús, pues, resucitó en la madrugada del primer día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a los que habían sido compañeros de Jesús y que estaban tristes y lo lloraban. Pero al oírle decir que vivía y que lo había visto, no le creyeron. Después Jesús se apareció, bajo otro aspecto, a dos de ellos que se dirigían a un pueblito. Volvieron a contárselo a los demás, pero tampoco les creyeron. Por último se apareció a los once discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo:
«Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.

Lectura espiritual breve 

Meditación del Padre Sebastián Correa: 

Ir por todo el mundo y anunciar la Buena Noticia. La misión que Cristo le encomienda a los apóstoles —y por medio de ellos a todos los hombres y mujeres, sacerdotes y laicos, jóvenes y adultos que conformamos la Iglesia— es una misión que parece imposible para esos primeros hombres. ¿Cómo puede ser posible que estos once hombres sencillos lleguen a todos los rincones del mundo con el anuncio de la Resurrección?  Esa misma experiencia seguimos viviendo hoy todos los miembros de la Iglesia, pues parece que la misión siempre supera nuestras fuerzas y capacidades.  Pero cuando comprendemos que el anuncio no se realiza por nuestra virtud y fortaleza, sino por la gracia obtenida en la Resurrección de Cristo comprendemos que simplemente para Dios no hay imposibles. Eso debe llevarnos a vivir un anuncio explícito sin temores. Jamás seremos las personas 100% adecuadas para la misión. Pero la gracia de Dios puede obrar maravillas en nuestra fragilidad. No debemos temer, pues si vivimos unidos al Señor, la gracia de su Espíritu Santo obrará en nosotros.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Dejó de anunciar el Evangelio por temor a no ser la persona adecuada?

2.- ¿Confío en que la gracia de Dios puede obrar maravillas en mí?

3.- ¿Qué puedo hacer para anunciar esa Buena Nueva en mi vida cotidiana?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús porque has fortalecido mi fe en esta oración, ayúdame a vivir siempre con esperanza y que todas mis obras, nutridas de tu amor, puedan servir para ser testimonio ante el mundo que Tú estás vivo. Ayúdame cada día ser un mejor cristiano.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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