Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie”

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 34 – Lunes
21 de noviembre de 2016

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+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Señor, me pongo en tu presencia para pedirte que aumentes mi fe y pueda así profundizar en tu Palabra de Vida, y para que esta oración me permita entrar en comunión de amor contigo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, Dios de Amor y Misericordia, reconozco mi debilidad y te pido perdón por mis pecados. Me acojo a tu bondad y te ruego me concedas la gracia que me permita avanzar en mi camino de conversión personal.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie” (Lc 21, 1-4).

Después, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.  Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir”.

Lectura espiritual breve

Meditemos en el Evangelio ayudados por el Padre Juan José Paniagua:

Por un lado vemos en el pasaje a hombres ricos, que ponían lo que les sobraba, y por otro lado la viuda pobre, que pone todo lo que tiene. ¿Cuál era el problema con los hombres adinerados? Quizá tenían muy puesta su confianza en ellos mismos, en sus logros, sus capacidades, sus bienes. No veían que Dios les pedía más. Y estaban tan centrados en ellos mismos que se vuelven mezquinos. El que confía demasiado en sí y no confía en Dios, se vuelve egoísta, solo va a dar de lo que le sobra.

Pero por otro lado está la viuda pobre, que da sus dos centavos a Dios, entrega su pequeña riqueza. Ella sí pasaba por una verdadera necesidad, y Dios le pide en su necesidad. Y es que Dios no nos pide una parte de nuestra vida, sino que nos lo pide todo. El Señor no conoce de medias tintas. ¿Cómo hacer para dar tanto? Solos no podemos. Sólo somos capaces de entregarnos así si estamos unidos a Él.

A veces nos da miedo no solo compartir nuestros bienes materiales, sino también nuestra vida: ser más serviciales con los demás, perdonar al que nos ha ofendido, ser generosos con nuestro tiempo, corregir con caridad, etc. Tenemos miedo de quedarnos sin nada si es que damos mucho. Pero si estamos llenos de Dios, si confiamos en Él, nunca nos vamos a quedar vacíos. Por el contrario, mientras más demos, más recibiremos.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- Qué enseñanza concreta me deja el ejemplo de la viuda del Evangelio?

2.- ¿Tengo miedo de darle a Dios todo? ¿Por qué?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Dios Padre Eterno, te agradezco por este momento de oración porque me llenas de bendiciones y me das la fuerza del Santo Espíritu para encaminarme hacia el encuentro pleno con el dulce Jesús, tu Hijo.  Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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