Mi vida en Xto

Oración del miércoles: “El celo por tu Casa me consumirá”

Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 32 – Miércoles
9 de noviembre de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, te agradezco por este momento que tengo para estar contigo. Te pido, Buen Señor, que tu palabra ilumine mi interior para que así, pueda ser cada vez un cristiano más coherente y más fiel a su Señor.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, reconozco también que soy pecador. Sé que muchas veces te doy la espalda y opto por otros caminos, que me apartan de Ti. Pero sé también que tu misericordia es infinita, que me quieres perdonar todas las veces que me acerque arrepentido. Ayúdame a convertirme Buen Jesús, a dejar de lado mis opciones egoístas y abrirme al auténtico amor que eres Tú.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“El celo por tu Casa me consumirá” (San Juan 2,13-22).

Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá. Entonces los judíos le preguntaron: “¿Qué signo nos das para obrar así?”. Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar”. Los judíos le dijeron: “Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”. Pero él se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.

Lectura espiritual breve

Meditemos lo que nos dice el Padre Juan José Paniagua:

Hoy celebramos la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la catedral de Roma, Sede del Papa. Por la importancia de este lugar santo, en este día estamos llamados a contemplar con amor a nuestra Madre la Iglesia. Y el Evangelio de hoy nos va a hablar de la purificación del templo, es un pasaje que nos recuerda una realidad muy importante: la Iglesia también está en una continua reforma, porque sus miembros necesitamos renovarnos constantemente, porque somos pecadores. ¿Cómo hacer para renovarnos? ¿Hay que inventarse algo nuevo? No. Más bien estamos llamados constantemente a volver la mirada a Cristo, que es la fuente. Si somos fieles a Él, la Iglesia será cada vez más lo que tiene que ser.

No olvidemos que por el Bautismo somos hechos hijos de la Iglesia, donde Cristo es la piedra fundamental y nosotros somos piedras vivas de esta construcción. Cada uno de nosotros tiene un lugar en la Iglesia. Pero si no ocupamos ese lugar, el mal entra por esos vacíos que vamos dejando y el mal de unos, afecta también a los demás, porque somos un solo cuerpo, una misma edificación. Construyamos juntos la Iglesia, cada uno desde su lugar, desde la misión particular que Dios le ha encomendado. Renovémonos en nuestro amor a la Iglesia y que Cristo sea siempre nuestro fundamento.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué significa para mí ser una “piedra vida” en la edificación de la Iglesia?

2.- ¿Qué tengo que purificar en mi corazón para contribuir así a la purificación y renovación de la Iglesia?

3.- ¿Cómo puede crecer en mi compromiso efectivo, cotidiano con la misión de la Iglesia?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por esta oración. Gracias por mostrarme las grandezas que hay en tu Iglesia y también de las que hay en mí. Ayúdame a valorar siempre tus dones y a ser reverente conmigo mismo y con mis hermanos. Que yo comprenda, Buen Señor, que yo debo ser templo del espíritu, para que así, su presencia se difunda por el mundo con mi cooperación.  Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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