Mi vida en Xto

Oración del miércoles: “Vengan, benditos de mi Padre”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 31 – Miércoles
2 de noviembre de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, puesto en tu presencia te pido humildemente que me ayudes a disponer mi mente y corazón para convertirme más a Ti y, progresar así, tanto en el conocimiento como en la vivencia de tu palabra de vida.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor, reconozco que soy un pecador y he faltado contra Ti. Te pido perdón y me acojo a tu misericordia. Ayúdame a confiar en tu corazón benévolo que siempre perdona a quien en verdad se arrepiente. Y así pueda renovarme en la lucha por alcanzar la santidad.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Vengan, benditos de mi Padre” San Mateo 25,31-46.

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’. Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?’. Y el Rey les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’. Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’. Y él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.

Lectura espiritual breve

Te compartimos este texto del Padre Juan José Paniagua:

Hoy celebramos a los fieles difuntos. Nos unimos a ellos con nuestras oraciones. Pero también recordamos hoy que un día nosotros vamos a partir. Recordar la muerte es algo saludable, porque preguntarte sobre el día de tu muerte, te hace preguntarte sobre el sentido de tu vida. Por eso hoy recordamos que todos nos vamos a morir. Es la mayor certeza que hay en la vida. Cuando uno nace, no sabe si va a ser pobre o rico, si le va a ir mal o bien. La única certeza que tenemos es que un día nos vamos a morir. De esa hasta ahora, nadie se ha salvado. Por tanto hoy nos podemos preguntar con sinceridad: ¿cómo estoy viviendo mi vida? Si Dios me llamara hoy mismo a su presencia, ¿podría decir que estoy preparado?

Porque el día que estemos cara a cara frente a Dios, va a ser el día de la verdad. Ese día nos veremos tal cual como somos. Nos veremos tal cual somos y el Señor nos hará una sola pregunta: ¿cuánto has amado? ¿Cuánto has amado a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo? Todo el resto de cosas de las cuales nos llenamos, en ese momento ya no importarán.  Por lo tanto, no nos aferremos a las cosas de este mundo, vivamos ligeros, listos, preparados. Porque como nos ha dicho el Evangelio de hoy no sabemos cuándo va a regresar el amo. El día que vuelva que nos encuentre alertas, con las manos llenas de obras de amor y misericordia. Y Ojalá ese día también podamos ser de los bienaventurados que escuchen la voz de Dios: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo”.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- Si Dios me llamara hoy a su presencia, ¿podría decir que estoy preparado? ¿Qué es lo que me falta? ¿Qué me sobra?

2.- ¿Sabes que en el Juicio Final se te va a examinar en el amor? ¿Cómo estás viviendo la caridad con el prójimo?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor Jesús, te agradezco por esta oración. Te pido que me conviertas a Ti, Señor mío, para que pueda verte en los que sufren y están necesitados de tu amor. No dejes que mi corazón sea indiferente ante el hermano en necesidad, para que cuando llegue el momento del juicio, tu puedas decirme “Ven bendito de mi Padre y recibe la herencia del Reino”.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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