Mi vida en Xto

Oración del viernes: «Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 25 – Viernes
23 de septiembre de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Gracias Señor por este momento de encuentro profundo. Gracias por el don de la fe. Que esta oración sea una ocasión privilegiada para poder crecer en el conocimiento de la fe, atesorarla en mi corazón y ponerla por obra.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Señor Jesús, a Ti que te hiciste hombre para reconciliarnos con tu amor y le entregaste a la Iglesia el poder para perdonar los pecados, te pido perdón por todos los momentos en que me alejo de Ti. Como Pedro, confírmame en mi amor y hazme un hombre nuevo.

Lectura Bíblica: Lc 9,18-22

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado». «Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios». Y Él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. «El hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día».

Lectura espiritual breve

Leamos estas breves palabras del Padre Juan José Paniagua:

Hoy escuchamos este conocido pasaje, que contiene una pregunta fundamental de Jesús: ¿Quién dicen ustedes que soy Yo? Es una pregunta para hacernos todos los días, porque la respuesta nunca se agota, porque la respuesta es el misterio de Cristo, es Dios infinito, con quien tenemos que crecer cada día más en amistad. ¿Quién es para ti Jesús?

Es una respuesta no sólo es teórica sino que compromete todo nuestro ser. Por eso el Señor se la hace en primer lugar a su grupo más cercano, a los doce, a los que lo han dejado todo para seguirlo. Porque la respuesta no es simplemente una teoría, no es una respuesta de diccionario, sino que debe brotar de una experiencia de encuentro, de amistad con Él. De otra manera esta pregunta se vuelve retórica, no trae ninguna respuesta significativa. El Papa decía por eso que es una pregunta que exige estudiar, conocer más nuestra fe. Exige rezar, porque la amistad con Jesús se da en la oración. Y exige también actuar, seguir a Jesús de cerca, seguirlo con todas sus consecuencias.

Por eso el Señor a continuación va a explicar cuál es el camino que Él va a seguir, va a hablarles de la Cruz. Por lo tanto, conocer a Jesús significa no sólo un conocimiento teórico, sino seguirlo por su mismo camino, por el camino de la Cruz que nos lleva a la victoria definitiva de la Resurrección. Cargando nuestra cruz como Jesús, podemos de verdad conocerlo, configurarnos con Él.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Quién es Jesús para ti? ¿Crees que te falta conocerlo mucho?

2. ¿Qué puedes hacer para conocer más al Señor? ¿Cómo puedes mejorar tu oración, tu formación en la fe?

Acción de gracias y peticiones personales

Señor, sólo Tú das sentido a mi existencia. Tú eres para mí el Reconciliador, Aquel que responde a mis anhelos más profundos de felicidad. Te agradezco por este momento en el que puedo alimentar esta experiencia de comunión contigo. Ayúdame a ser generoso y esforzarme cada vez más por ser contigo un artesano de la nueva evangelización. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Tí clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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