Mi vida en Xto

Oración del sábado: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 25 – Sábado
24 de septiembre de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Ayúdame a que mi pobre corazón se asemeje un poco más al tuyo, y que escuchando tu palabra, pueda amar como Tú mismo nos has enseñado.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido perdón Señor por todos mis pecados. Son tantas las veces que he fallado contra Ti que me da vergüenza mirar tu rostro. Veo tu Corazón traspasado, y sé que han sido mis propios pecados los que te han llevado a la muerte en la cruz. Pero también sé que Tú has querido beber ese cáliz para reconciliarme y para obtenerme la felicidad eterna. Ayúdame Señor a no pecar más contra Ti, y también a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.

Lectura Bíblica: Lc 9,43-45

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.

Lectura espiritual breve

Lee con atención lo que nos comparte el Padre Sebastián Correa:

En este enigmático pasaje sentimos la tensión entre la lógica del mundo y la lógica del amor de Dios. El pueblo estaba admirado por todas las cosas que Jesús hacía, puesto que sanaba a muchas personas, hablaba con autoridad, hacía milagros que nadie había hecho antes y muchas otras cosas que lo situaban como un “líder exitoso”. Y a su vez, Jesús comenzaba a preparar a los discípulos sobre el mayor milagro de amor que iba a realizar: dar su vida en rescate por los pecadores.

La mentalidad “tan humana” de los discípulos les impedía comprender a qué se refería Jesús, pues el Mesías, el Salvador, no podía padecer como un fracasado, como alguien que no había logrado “vencer a los enemigos en el mundo” y “perder el éxito alcanzado”. Pero Cristo con su propio testimonio nos enseñó que la mayor grandeza no está ni en los éxitos, ni tampoco en la popularidad. La lógica de su amor nos interpela a dar la vida por amor. Es por eso que servir, dar sin esperar nada a cambio o evitar todo tipo de venganzas adquieren un profundo sentido. El cristiano no está aquí para ganar el mundo, sus aplausos y vanidades, sino para que, amando hasta el extremo, pueda ganar la gloria eterna.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Cómo entiendo la lógica del mundo?

2.- ¿Qué es para mí la lógica del amor de Dios?

3.- ¿Cómo puedo vivir mejor la lógica del amor?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por tu inmenso amor. Gracias por enseñarme a abrazar mi cruz con alegría, cargándola contigo, con la confianza en que tu yugo es suave y tu carga ligera. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Salve, Reina de los Cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

D: Que con el auxilio de tan dulce intercesora,

T: seamos siempre fieles en el terreno caminar. Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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