Mi vida en Xto

Oración del jueves: «¿Quién es este del que oigo decir semejantes cosas?»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 25 – Jueves
22 de septiembre de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, ayúdame a hacer silencio en mi corazón para poder escucharte y acoger lo que me quieres decir. Que la vida de San Juan Bautista sea aliciente para cooperar con tu gracia y permitir que obres en mí el don de la conversión, de modo que pueda ser testimonio para el mundo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Gracias Señor por tu misericordia y tu amor. Perdóname por tantos momentos en que pierdo el sentido de mi vida y me quedo en ideales terrenos y pasajeros. Acógeme y sé mi esperanza en el caminar.

Lectura Bíblica: Lc 9,7-9

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado». Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado». Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?». Y trataba de verlo.

Lectura espiritual breve

Lee con atención lo que nos comparte el Padre Juan José Paniagua:

Dice el Evangelio que Herodes buscaba ver a Jesús. Pero era un deseo que no parecía muy convincente. Muy diverso al de Zaqueo, por ejemplo, que salió corriendo y se trepó a un árbol para aunque sea verlo pasar; o como la mujer hemorroísa, que se metió entre la multitud para tocar el manto de Jesús para curarse; o el ciego que gritaba: ¡ten piedad de mí! Ellos hicieron todo lo posible por acercarse a Jesús y lo deseaban con todo su corazón, porque se descubrían necesitados de Dios. 

Pero Herodes no quería moverse. ¿Por qué? Porque no sentía necesidad de Jesús. Jesús simplemente era un personaje de moda y tenía curiosidad. Había oído tanto acerca de sus milagros, que quería ver algo espectacular. En el fondo no se descubría necesitado. ¿Nos puede ocurrir algo así? Jesús nos interesa y nos llama la atención. ¡Cuánto quisiéramos verlo y oírlo! Pero a veces todo se queda solo en deseos y hacemos poco por buscarlo, no nos queremos mover, no queremos incomodarnos mucho. No nos olvidemos, para acercarnos a Jesús en serio, hay que buscarlo con determinación, tenemos que comprometernos. El cristianismo light y el deseo de Dios cómodo, nos dejan vacíos. La vida cristiana no se vive de lejos, ni a la distancia, ni “a mi manera”. Se vive a la manera de Dios. 

Hay muchos que también desean ver a Dios, pero no saben cómo. Lo ven lejano. Ayudemos a saciar la pobreza más grande que hay, el hambre más grande que existe, que es la ausencia de Dios y llevemos a Jesús, compartamos nuestro tesoro.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Cómo está mi combate espiritual? ¿Me veo muy acomodado o perezoso en mi relación con Dios? ¿Qué tan necesitado te descubres tú del Señor? ¿Estás hambriento de Dios?

2. ¿Tengo la audacia de buscar a Jesús con intensidad, o más bien me quedo muchas veces en el deseo y las ganas, pero no hago mucho?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Jesús, por renovarme en mi esfuerzo por alcanzar contigo la santidad. Que a ejemplo de San Juan Bautista, otros puedan cuestionarse con mi opción por seguirte y se descubran alentados a acoger tu llamado. Ayúdame Señor a ser coherente para que pueda transmitirte auténticamente. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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