Mi vida en Xto

Oración del martes: «¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 22 – Martes
30 de agosto de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Te pido que me ayudes a recorrer el camino de la humildad y así poder asemejarme cada vez más a Ti.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por todos los momentos en que me alejo de Ti y cedo a los influjos del mundo. Ayúdame, Señor, a saber acogerme a tu perdón y misericordia. Ayúdame a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.

Lectura Bíblica: Lc 4,31-37

Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios». Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre». El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos. Sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: «¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!». Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con estas palabras del Padre Christian Vinces:

Al inicio del Evangelio de este día se presenta el asombro y estupor de la gente de Cafarnaúm porque Jesús “hablaba con autoridad”.  Y luego vemos una manifestación fuerte de esa autoridad: su poder para expulsar demonios, su poder para poner límite a la acción del mal.

Todos tenemos alguna experiencia del mal en nuestras vidas:  la experiencia de la tentación, el influjo de lo mundano que nos aparta de Dios; la fuerza de nuestro propio pecado o el pecado de otros que nos hiere, o simplemente situaciones de dolor que no podemos controlar.  Y nuestro corazón rechaza el mal, reclama que el poder del mal tenga límite. Hoy el Señor se muestra como Aquel que es capaz de ponerle un límite al mal, y nos muestra que ninguna de esas realidades hirientes tiene la última palabra en nuestras vidas.  Sólo la autoridad de su Amor por nosotros es el poder que vence al mundo, y esto nos da confianza y esperanza.  Por eso, todos los días con confianza de hijos podemos rezar la oración del Padrenuestro y decirle al Señor: “líbranos del mal”; y la Iglesia toda pide al Señor en la celebración eucarística: “Líbranos de todos los males Señor, y concédenos la paz en nuestros días”.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué experiencias del mal tengo en este tiempo en mi vida y necesito que el Señor les ponga límite?

2.- ¿Le rezo con confianza al Señor pidiéndole que nos “libre de todo mal”?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por haber venido a la tierra a traernos el don de la reconciliación. Contigo mi vida ha encontrado un sentido verdadero. Ayúdame a tomar conciencia de que el demonio quiere alejarme de Ti, pero contigo puedo caminar con la certeza de que tu gracia y amor vencen el mal que hay en mi corazón. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obtennos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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