Mi vida en Xto

Oración del jueves: «Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 20 – Jueves
18 de agosto de 2016

Jesus Predicando-1

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús: gracias por este espacio de encuentro contigo. Ayúdame a reconocer el llamado que me haces y a acogerlo plenamente desde el don de mi libertad respondiendo con fidelidad a tus designios.3

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Tu presencia, Señor mío, me recuerda lo mucho que me falta por ser más como Tú. Al mismo tiempo, Tu cercanía me recuerda tu infinito amor, y sé que me amas más de lo que puedo comprender. Ayúdame, Señor, a recibir tu misericordia con humildad y alegría.

Lectura Bíblica: Mt 22,1-14

Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas”. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren”. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. “Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?”. El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: “Átenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las Tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes”. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos».

Lectura espiritual breve

Acojamos estas palabras del Padre Juan José Paniagua:

El Reino de los Cielos es ese banquete de Bodas que Dios ha preparado desde siempre. Estar ahí es lo que más anhelamos, poder gozar algún día de la presencia de Dios. Es un banquete al que todos estamos invitados, los buenos y los malos dice el Evangelio. No hay nadie que por más cosas malas que haya hecho esté excluido. Pero a pesar de que todos estamos invitados, no todos van a entrar, es una verdad revelada. Muchos se quedarán afuera. Porque no basta tener la invitación en la mano, además hay que esforzarse, hay que poner los medios adecuados, hay que estar preparados, vestidos dignamente para entrar.

¿Qué significa esto? Que ser convocados por Dios a formar parte de la Iglesia, nos exige vivir según su Palabra, revestidos de Cristo. No podemos estar vestidos como el mundo. A veces quisiéramos ser cristianos pero contemporizar con el mundo. No se puede. El cristiano camuflado se está engañando. El que sigue a Jesús, es signo de contradicción en el mundo. Vivamos con alegría nuestra vida, pero pongámonos el vestido del banquete, es decir, revistámonos de Cristo. Que todo aquél que nos vea pueda ver a Cristo reflejado en nosotros por nuestras obras y por nuestra fe.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Percibes la tentación de querer ser de Cristo, pero querer estar vestido como uno más del mundo? ¿Qué puedes hacer para “revestirte más de Cristo”?

2. ¿Vives con la esperanza y con la alegría de saber que un día Dios te va a llamar a gozar de su presencia?

Acción de gracias y peticiones personales

Te agradezco porque me recuerdas que no basta con vivir una vida cristiana a medias para alcanzar la eternidad. La coherencia a la que estoy invitado es el camino para llegar al cielo. Cuento con tu gracia y Tú cuentas con mi libertad. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permanecés siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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