Mi vida en Xto

Oración del lunes: «Denles de comer ustedes mismos»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 18 – lunes
1° de agosto de 2016

The Multiplication of the Loaves and Fishes Giovanni Lanfranco

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, me pongo en tu presencia para meditar en este día en tu palabra. Te pido que me concedas tu gracia para llegar a comprenderla y acogerla en mi corazón, y así poder hacerla fructificar en mi vida.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Señor por tantas veces que soy indiferente ante el sufrimiento de mis hermanos y hermanas. Ayúdame Buen Jesús a aprender de Ti a vivir la reverencia en las pequeñas cosas, a entregarme y velar por las necesidades de los demás viviendo el mandamiento del amor a plenitud.

Lectura Bíblica: Mt 14,13-21

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con esta lectura:

Hoy los apóstoles se encuentran frente a un problema: tienen a una multitud hambrienta y tienen que resolver la dificultad. Y entonces hacen lo que humanamente saben hacer, se ponen a contar ¡y lo hacen muy bien! Contaron que sólo habían 5 panes y 2 pescados, pero por otro lado contaron también que tenían que alimentar a una multitud de más de cinco mil personas. Si divides los panes y peces que tenían, entre la cantidad de gente que había, te da como resultado casi un rotundo cero. Y estos apóstoles, con un poco de realismo prudente, le dicen a Jesús: Señor no nos alcanza, mejor mándalos a sus casas.

Sin embargo parece que a sus cuentas le faltó un detalle muy importante. Contaron muchos números, panes, peces y personas, pero se olvidaron de contar a Cristo. Él es Dios y es al primero que hay que contar. Porque si lo sacamos de la ecuación, pareciera que no hay salida, los entuertos no se resuelven. Cuando nos olvidamos de Dios y queremos confiar sólo en nuestras fuerzas todo se complica.

No nos olvidemos, sobre todo en las dificultades, cuando las cuentas no nos cuadran, cuando parece que todo fracasa, de contar a Cristo. Con el Señor al lado podemos tener esperanza, los sufrimientos se llevan con paciencia, tenemos la fuerza de la gracia de Dios para seguir adelante. Con Él sí nos alcanza, cuando contamos a Cristo viene la abundancia. A veces no tan rápido, hay que saber esperar, pero el Señor nunca nos deja con las manos vacías

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

  1. ¿El Señor Jesús está realmente presente en mi vida, en medio de mis alegría y dificultades?
  2. ¿Qué puedo hacer, especialmente en situaciones adversas, para confiar más en Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Muchas gracias Señor por este momento en que me recuerdas el inmenso don de la Eucaristía. Este alimento, que es regalo para mi vida, estoy invitado a compartirlo a los hermanos que no te conocen. Ayúdame Señor a acoger tu invitación. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obtennos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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