Mi vida en Xto

Oración del miércoles: «Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 11 – Miércoles
15 de junio de 2016

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Aquí estoy, Señor, nuevamente para compartir contigo, para conocerte más y dejarme iluminar por tu palabra. Te pido que me ayudes a acercarme con humildad, reconociendo mis debilidades, consciente de que no siempre respondo a tu llamada, pero con la disposición de cambiar, de crecer y seguir tu voz de ahora en adelante.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Buen Jesús, Tú que has venido a traer el perdón a los pecadores, que viniste para estar con los enfermos y los necesitados, acoge en tu perdón a este hermano tuyo. Me presento ante Ti frágil y pecador. Sabes que estoy necesitado del abrazo de misericordia, pues tengo la conciencia de que no soy perfecto y reconozco que he caído y he faltado en obra y omisión. Te pido perdón Señor y me confío a Ti.

Lectura Bíblica: Mt 6,1-6.16-18 

Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con este texto del Padre Juan José Paniagua:

En el Evangelio del día de hoy, pareciera que escuchamos una contradicción. Por un lado Jesús nos dice que los cristianos estamos llamados a ser la luz del mundo, que una ciudad en la cima de un monte no puede esconderse y que tenemos que predicar en los tejados lo que escuchamos al oído. Pero ahora el Señor nos ha dicho que oremos en lo escondido, que demos limosna en secreto y que ayunemos y que no parezca, así el Padre que ve en lo escondido nos recompensará… ¿Por qué no quiere que se vean estas buenas obras? Obviamente Jesús no se refiere a ocultar o tapar las buenas obras. Se refiere más bien a la intención con que se realizan. ¿Nuestra motivación es el deseo de ser alabados y suscitar admiración entre los demás? Esta actitud tiene un nombre: vanagloria. Es buscar glorias vanas, vacías, querer atrapar vientos como nos dice el libro del Eclesiastés. Nos quedamos sin nada, vacíos.

Los autores espirituales definen la vanagloria como la gran ladrona, porque te impulsa a hacer cosas buenas, te lleva a que las cumplas y al final, cuando ya lo has realizado, te roba todos sus frutos. Lo dice el Evangelio, el que hace todo esto para ser reconocido, ya ha recibido su paga aquí en la tierra. La vanagloria nos roba el gran tesoro, que es el que se acumula en el Cielo. El vanidoso y el virtuoso realizan las mismas obras buenas. La diferencia no está en la obra, sino en el destinatario: ¿para quién las haces? ¿De quién esperas la recompensa, de los hombres o de Dios? Renovemos continuamente nuestro amor a Dios, nuestro deseo desinteresado de servir, nuestro deseo de donarnos a los demás y darle gloria a Dios con todas nuestras obras.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Me identifico con la actitud de buscar hacer las cosas para que otros me vean, me reconozcan, me alaben?

2. ¿Qué servicio silencioso Dios me puede estar pidiendo que realice? ¿Qué puedo hacer para ser más generoso y sencillo de corazón?

Acción de gracias y peticiones personales

Te doy gracias Señor por este momento de oración y por la oportunidad que me das de detenerme un instante para aprender de Ti y así conocerte más, para mejorar nuestra amistad. Te pido que me ayudes a ser generoso con mi prójimo y dar siempre sin esperar recompensa. Ayúdame también a buscarte diariamente a través de la oración, siendo humilde y silencioso para dejar que Tú actúes en mí. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obtennos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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