Mi vida en Xto

Oración del lunes: «La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 09 – Lunes
30 de mayo de 2016

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+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, gracias por esta Semana que comienza. Gracias por salir a mi encuentro y ayudarme a empezarla contigo. Te pido Señor que pueda escuchar tu Palabra de Vida, y dejándo que Ella actúe en mi corazón, pueda convertirme cada día en un discípulo más plenamente tuyo.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor Jesús, a Ti que te hiciste hombre para reconciliarnos con tu amor, te pido perdón por todos mis pecados y omisiones. Yo se que soy débil y pecador, pero sé también, que para quién se confía en Ti, todo le es posible. Por eso Señor pongo en Ti toda mi confianza y te ruego que me ayudes a luchar con tesón contra la tentación y contra todo mal. Gracias Señor.

Lectura bíblica: Mc 12,1-12

Jesús se puso a hablarles en parábolas: «Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a este lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?». Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Padre Sebastián Correa:

Con esta parábola el Señor le enseña a los apóstoles la suerte que Él mismo debía correr, pues fue enviado por el Padre para salvar a la humanidad y ésta lo rechazó y lo condenó a muerte. Pero también vemos la grandeza de Dios ante la negación de los hombres, pues sigue apostando por nosotros y por nuestra salvación. El Padre al ver que los hombres dieron muerte a su Hijo pudo haber vengado su muerte, pero sabemos que no fue así. Él aprovechó eso para vivir la máxima entrega de amor, y así reconciliarnos desde lo más profundo de nuestro ser. Ahora nosotros bautizados tenemos que continuar con esa misión de Dios. A veces tendremos la negativa de los hombres, pero debemos seguir predicando y viviendo el amor, pues como dice San Pablo, «Cristo nos confió el ministerio de la reconciliación»

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Cómo respondo al amor que Dios ha tenido conmigo a pesar de mis pecados?

2.- ¿Me desanimo cuando encuentro dificultades para anunciar al Señor?

3.- ¿Cómo vivo el “ministerio de la reconciliación”?

Acción de gracias y peticiones

Gracias Buen Señor. Gracias por tu reconciliación y por el amor que nos tienes. Tú no has mirado nuestra indignidad, sino que has seguido apostando una y otra vez por nosotros. Ayúdame a poder vivir en mi día tu Evangelio, para que así pueda iluminar a todo el mundo con tu luz divina. Amén.

Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a Santa María:

¡Cuando Tú estás junto a mí me siento confiado y seguro. Tu auxilio maternal me hace experimentar el calor de tu ternura. Acompáñame siempre, ¡oh Santísima! Nunca te alejes de mí, incluso cuando yo me muestre ingrato; apelo a tu comprensión y perdón de Madre. Tu dulce perseverancia será siempre un ardoroso ejemplo y un aliciente para mi fidelidad. Amén.

+ En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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