Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”

Año C – Cuaresma – Semana 05 – Lunes
14 de marzo de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, reconozco tu amor por mí. Sé que me cuidas y acompañas siempre, y por eso quiero pedirte al comenzar esta oración, que me ayudes a abrir mi mente y corazón a la escucha de tu palabra, para que así pueda día a día seguir creciendo en la fe y en el amor a Ti y a mis hermanos.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor, con inmensa confianza me pongo ante Ti, reconociéndome necesitado de tu perdón, de tu misericordia. Renuévame Señor las fuerzas en mi combate contra mi pecado, y lléname de amor y de esperanza en el hacia la santidad, muy en especial en este tiempo en que me preparo para celebrar tu pasión, muerte y resurrección.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida” San Juan 8,12-20.

Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo:
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”. Los fariseos le dijeron:
“Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió:
“Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió. En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”. Ellos le preguntaron:
“¿Dónde está tu Padre?”. Jesús respondió:
“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”. El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.

Lectura espiritual breve

Profundicemos ayudados por el Padre Sebastián Correa:

Cuando somos niños pocas cosas nos asuntan tanto como la oscuridad.  No distinguir lo que tenemos enfrente es naturalmente una experiencia humana de inseguridad y que puede generar temor.  Muchas veces en la vida nos descubrimos con ciertas tinieblas en nuestra vida, en nuestro futuro, planes y proyectos que nos generan esa misma inseguridad y temor.  Pero sabemos que el Señor es la Luz del mundo, y que quien lo sigue no anda en tinieblas.  Por eso, el seguimiento de Cristo no es algo que se refiera solo a un estado de nuestro corazón, sino que el Señor ilumina nuestra realidad concreta con la Luz de su Misericordia y nos ayuda a caminar por el camino seguro, por aquel camino que nos llevará no sólo hacia nuestra propia santidad, sino que también hará que nosotros cooperemos con Él en hacer un mundo mejor.  Por eso es importante que busquemos diariamente la luz de Cristo para nuestra vida a través de la oración y del discernimiento espiritual.  Pues si no seguimos sus caminos, ¿cómo sabremos que no erraremos en el peregrinar?

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Cómo tomo las decisiones en mi vida? ¿Considero el Plan de Dios?

2.- ¿Qué hago para dejar que Cristo ilumine mi vida y mi futuro?

3.- ¿Tengo hábitos de oración para discernir mejor qué es lo que Dios quiere para mí?

Acción de gracias y peticiones personales

Muchas gracias Jesús por este momento de encuentro contigo. Gracias por mostrarme que Tú eres la Luz que ilumina mi vida y mi caminar. Te pido que yo jamás me aleje de Ti cayendo en las tinieblas, para que viviendo según tu Palabra, pueda yo también llevar a muchos al calor de tu luz de vida. Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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