Mi vida en Xto

Oración del sábado: “Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 27 – Sábado
13 de octubre de 2018

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Te pido, Señor, que me concedas la luz de tu Espíritu para que me ilumine y acompañe en este momento de oración. Ayúdame a ser humilde y sencillo de corazón para poder entender e interiorizar tu Palabra.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido arrepentido, Amigo bueno, que perdones mis faltas y pecados. Quiero abrir mi mente y corazón a la fuerza transformante de tu gracia que me purifica y transforma interiormente. Me conforta saber que Tú siempre vienes en ayuda de mi debilidad.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lc 11,27-28).

Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!”. Jesús le respondió: “Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

 Lectura espiritual breve

Escuchemos estas breves palabras del Papa Benedicto XVI:

Pero, ¿quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse fascinar por su amor? ¿Quién permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el corazón vigilante en oración? ¿Quién espera el alba de un nuevo día, teniendo encendida la llama de la fe? La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Yo escucho la Palabra de Dios a diario?

2.- ¿Qué medio utilizo para llevar a las “obras concretas” la Palabra de Dios?

Acción de gracias y peticiones personales

Me conmueve, Jesús, cuánto nos amas. Gracias por mostrarme una vez qué grande es el camino de la pequeñez, de la pureza, de la humildad. Ayúdame Señor a ser como tu Madre, escuchando con reverencia y silencio interior tu palabra, poniéndola en práctica con generosidad y amor.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Salve, Reina de los Cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día