Mi vida en Xto

Oración del jueves: “El que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre”

Año B – Tiempo Ordinario –  Semana 27 – Jueves

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Te pido, Señor, que me ayudes a poner toda mi mente y corazón en este momento de oración. Sé que Tú siempre estás conmigo y que los frutos del encuentro contigo son un don de tu amor que yo me esforzaré por atesorar y llevar a la práctica en mi vida.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Quiero decirte también Jesús, que junto con el amor que te tengo, descubro en mi interior una contradicción, porque mis obras muchas veces me alejan de Ti. Sé que la razón son mis opciones libres de escoger el pecado. Ayúdame a escoger bien, que el amor triunfe sobre el egoísmo, y que confiando cada día más en tu infinita misericordia viva con cada vez mayor firmeza mi vida cristiana.

Lectura bíblica según el Evangelio del día

“El que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre” (San Lucas 11,5-13).

Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle’, y desde adentro él le responde: ‘No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos’. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan”.

Lectura espiritual breve

Meditemos las palabras del Papa Benedicto XVI:

«Lo experimentaron los antiguos “padres del desierto” y los contemplativos de todos los tiempos, que llegaron a ser, por razón de la oración, amigos de Dios, como Abraham, que imploró al Señor librar a los pocos justos del exterminio de la ciudad de Sodoma. Santa Teresa de Ávila invitaba a sus hermanas de comunidad diciendo: “Debemos suplicar a Dios que nos libre de estos peligros para siempre y nos preserve de todo mal. Y aunque no sea nuestro deseo con perfección, esforcémonos por pedir la petición. ¿Qué nos cuesta pedir mucho, pues pedimos al Todopoderoso?”. Cada vez que rezamos el Padre Nuestro, nuestra voz se entrelaza con la de la Iglesia, porque quien ora jamás está solo. “Todos los fieles deberán buscar y podrán encontrar el propio camino, el propio modo de hacer oración, en la variedad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia… cada uno se dejará conducir… por el Espíritu Santo, que lo guía, a través de Cristo, al Padre”. (S.S. Benedicto XVI).

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Dios mío, por este momento de profundización en tu Palabra. Gracias por estar conmigo. Me has renovado en la conciencia de que tengo que Tú me escuchas y velas siempre por mi bien. Ayúdame Buen Señor a no dejar nunca de buscarte ya que sólo en Ti podré ser plenamente feliz.

Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

 Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

Pidamos la intercesión de María rezando esta oración:

Hay tanto que hacer
y cada quien
tiene su propia tarea
en la gesta
de nuestro tiempo.
Madre Santísima,
intercede para que
yo reciba la fuerza
y el aliciente
para cooperar con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo mi grano de arena,
que bien podría
hacer la diferencia. Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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