Mi vida en Xto

Oración del miércoles:  «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 26 – Miércoles

arado

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, gracias por esta semana que comienza. Te pido que esta oración me ayude a reflexionar en la importancia de ser generoso y fiel al llamado que me haces a seguirte.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por mis muchos pecados. Me acojo a tu amor y misericordia infinita. Que sea ocasión para tomar conciencia de que con mis solas fuerzas nada puedo y que, por el contrario, contigo todo lo puedo.

Lectura Bíblica: Lc 9,57-62

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: «¡Te seguiré adonde vayas!» Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». Y dijo a otro: «Sígueme». El respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios». Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos». Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Papa San Juan Pablo II:

Se trata, bien es verdad, de un seguimiento sacrificado, que excluye toda forma de instalación exigiendo la mayor disponibilidad, como es debido a quien no tiene donde reclinar la cabeza. Es un compromiso que abarca la existencia toda, sin aplazamientos, sin componendas, tal como lo exige el Mesías, el Hijo de Dios, por cuya palabra la tempestad se serena, los enfermos son curados, son evangelizados los pobres, expulsados los demonios, reconciliada la humanidad y regenerada la vida. Exige el pleno sometimiento a la voluntad del Padre, lo cual os puede llevar, como a Pedro, a donde no hubiereis querido ir (ver Jn 21,18). Pero Él siempre va delante, llevando amorosamente la misma cruz que pone sobre nuestras espaldas y que Él hace más llevadera. En efecto, dice el Señor: «Mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11,30).

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Señor por este espacio de encuentro contigo. Ayúdame para que lo aprendido al reflexionar en tu palabra me ayude a seguir adelante en mi vida cristiana, sin volver la mirada atrás, sino que por el contrario con el horizonte fijo en Ti. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

¡Cuando Tú estás junto a mí me siento confiado y seguro! Tu auxilio maternal me hace experimentar el calor de tu ternura. Acompáñame siempre, ¡oh Santísima! Nunca te alejes de mí, incluso cuando yo me muestre ingrato; apelo a tu comprensión y perdón de Madre. Tu dulce perseverancia será siempre un ardoroso ejemplo y un aliciente para mi fidelidad. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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