Mi vida en Xto

Oración del lunes: «Pero Jesús, conociendo sus intenciones…»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 23 – Lunes

Lc 6,6-11

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Me pongo en tu presencia Señor para escuchar tu palabra y ponerla por obra. Te pido que la meditación del llamado a personal a seguirte me ayude a valorar el don de la fe y a poner más medios para convertirme.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por tantas incoherencias. Perdóname por ser sordo al llamado que me haces a seguirte con radicalidad. ¡Ten misericordia Señor!

Lectura Bíblica: Lc 6,6-11

Otro sábado, entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si curaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y quédate de pie delante de todos». el se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: «Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?». Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: «Extiende tu mano». El la extendió y su mano quedó curada. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Lectura espiritual breve

Meditemos con estas palabras de San Juan Pablo II:

En este pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar el hombre de la mano paralizada vive ignorado de todos, al márgen de la sociedad. Jesús lo ve como también lo ven todos los demás, pero no lo ignora. En la sinagoga lo invita a moverse, desde un lugar lateral, hacia el centro, para llamar la atención de todos sobre él. “Levántate” le dice, “y ponte en el medio”. Y “el hombre se alzó y se puso en el lugar indicado” (Lc 6,8). Si no tuviese confianza en Jesús le habría sido imposible mostrar públicamente su sufrimiento. El se confía completamente a Jesús —como Pedro se confía a la voz de Jesús y camina sobre las aguas. “Se alza”: con esta breve frase el evangelista quiere decirnos que el enfermo no es simplemente un objeto de la fuerza salvífica de Jesús, sino que la curación sucede en el encuentro personal y gracias también a la colaboración con el enfermo. Jesús encuentra al enfermo como una persona a quien le reconoce todo su valor y que tiene necesidad de ayuda; el enfermo encuentra a Jesús como el Mesías anunciado, como el Hijo de Dios hecho hombre; la salvación le viene de su adhesión de fe a Cristo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por este momento fuerte de oración en el que renuevo mi amor y mi vocación como cristiano. Gracias Señor por llamarme por mi propio nombre. Gracias Señor por cuidar de mí. Señor, «Tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero». Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obtennos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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