Mi vida en Xto

Oración del viernes: “Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado”

Ciclo A – Adviento – Semana 03 – Viernes
16 de diciembre de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Te pido, Señor, que ilumines mi mente y corazón en este momento de oración. Ayúdame a profundizar en tu Palabra, llevarla a mi corazón y ponerla por obra.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te doy gracias, Jesús, por la oportunidad que me ofreces de arrepentirme de todas las veces en las que me alejé de Ti y de enmendar el camino. Te pido perdón. Concédeme el don de la fortaleza que ayude a perseverar en el camino del bien.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado” (San Juan 5,33-36)

Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.

Lectura espiritual breve

Lee con atención: 

A pesar de los milagros y obras sorprendentes que Jesús hacía, no le creían. Y no sólo sus obras, también muchos hablaron de Él, preparando su venida, como por ejemplo Juan el Bautista, pero aún así tampoco terminaron de creer. No le creen ni a las obras, ni a las personas, ni a las palabras. Parece que el problema está en el corazón endurecido, en los oídos sordos, en esos ojos que no quieren ver.
“Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibisteis… os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros”. Cuando el amor de Dios no está en el corazón, lo que ocupa ese espacio termina siendo el amor egoísta a uno mismo. Y cuando uno está lleno de sí mismo, qué difícil es escuchar o ver algo distinto a lo que uno quiere y termina por no creer.
Creámosle a Jesús. Quizá en nuestra vida también nos ha mostrado muchos signos de Su presencia. Dejémonos amar por Dios, para que nuestros ojos puedan ver, nuestros oídos se puedan abrir y nuestro corazón empiece a creer.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- Creer en Dios no es difícil, pero creerle a Dios se hace mucho más exigente. ¿Le crees a Dios, confías en Él o hay otras cosas que te dan más confianza y seguridad que el Señor?
2.- ¿Reconoces en tu vida los signos obras que Dios ha hecho contigo?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Padre, por este momento de profundización en tu Palabra. Gracias por haber enviado a tu Hijo y habernos mostrado tu rostro de amor. Quiero vivir el mandamiento del amor que Jesús nos ha revelado. Te pido que me ayudes y fortalezcas para tener un corazón dócil y generoso que sepa amar al prójimo como Él nos ha enseñado.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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