Mi vida en Xto

Oración del lunes: «Feliz de Ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor»

15 de agosto
La Asunción de la Virgen María

Visitacion 3

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Dulce Jesús. Te doy infinitas gracias por este momento en que me muestras nuevamente tu amor y me das el alimento que necesito para continuar en mi camino. Ayúdame a ser tierra fértil que acoger con profundidad tu palabra y dar los frutos que Tú esperas.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Perdóname Señor por tantos momentos en que desconfío de Ti y de tus promesas. Ayúdame a confiar en tu infinita misericordia, y de la mano de la Madre, enséñame a poner mi esperanza en Ti y en tu palabra.

Lectura Bíblica: Lc 1,39-56

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de Ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre». María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

Lectura espiritual breve

El Padre Sebastián Correa nos invita a profundizar con esta reflexión: 

Hoy recordamos el día en el que Santa María fue asunta a los cielos en cuerpo y alma. Es común que nos preguntemos: ¿Por qué Dios quiso que María fuera asunta y no sufriera la corrupción de la muerte como nosotros? Y comprendiendo que siempre los designios de Dios superan nuestra capacidad de comprender, podríamos dar dos elementos que nos ayudan a entender, desde nuestra limitación, esta realidad tan especial que experimentó la Madre de Dios. En primer lugar es importante recordar que Ella nació Inmaculada, lo que quiere decir que fue redimida anticipadamente por la Pasión, Muerte y Resurrección que su Hijo iba a realizar, y por lo mismo, es comprensible que Ella no experimentara las consecuencias del pecado original de Adán y Eva. Eso nos lleva al segundo elemento que se relaciona con nosotros. Con su Asunción al Cielo el Señor hace partícipe a María de la plenitud de su Redención, gozando junto a Dios lo que nosotros experimentaremos el día de la parusía y la resurrección de los muertos. De este modo Ella es un motivo de esperanza pues nos muestra el horizonte y la plenitud a la que llegarán los que sigan fielmente al Señor. Es por eso que todas las generaciones la hemos llamado “bienaventurada” o “feliz”. Eso nos alienta a luchar en medio del mundo para alcanzar la salvación. Ella ya está en esa alegría y felicidad que no tendrán fin, pues está junto a Dios. Alegrémonos y pongamos en Dios nuestra esperanza, pues Él se fijó en la pequeñez de una virgen de Israel. Esperemos que también ponga su mirada en nuestra pequeñez y nos ayude a llegar junto a Él y a la Bienaventurada Virgen María.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. ¿Vivo con esperanzas en medio del mundo, comprendiendo que puedo llegar al Cielo?

2. ¿Me encuentro demasiado pequeño como para ser ayudado por Dios? Recuerda que Dios vino a salvar a los pequeños y pecadores.

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por haberme regalado a Santa María como mi Madre. Que siguiendo sus pasos y aprendiendo de su Inmaculado Corazón, pueda a su lado llegar a alcanzar la tan anhelada eternidad. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra, obténnos la presencia vivificante del Espíritu, y la gracia de andar siempre por los caminos de Dios.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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