Ciclo C – Tiempo Ordinario – Semana 3 – Viernes
01 de febrero de 2019
“La vida cristiana no es un carnaval, no es una fiesta y alegría continua; la vida cristiana tiene momentos hermosos y momentos feos, momentos de tibieza, de desapego, como he dicho, donde todo no tiene sentido…. el momento de la desolación. Y en este momento, tanto por las persecuciones internas como por el estado interior del alma, el autor de la Carta a los Hebreos dice: «Sólo se necesita constancia. Sí. Pero la constancia, ¿por qué? “Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa”. Constancia para alcanzar la promesa”.
Memoria y esperanza contra la desolación
En su catequesis, el Papa Bergoglio se centró en dos elementos, una especie de «receta» contra la desolación: la memoria y la esperanza. Como el apóstol, señala que ante todo hay que recordar los momentos hermosos: «los días felices del encuentro con el Señor», «el tiempo del amor». Y, en segundo lugar, tener esperanza en lo que se nos ha prometido. La vida se compone de esto, reconoce al Pontífice, momentos hermosos y otros feos, lo importante es no «dejarse caer», no «retroceder» en fases de dificultad.
«Resistir en los malos tiempos, pero una resistencia de memoria y esperanza, una resistencia con el corazón: el corazón, cuando piensa en los buenos tiempos, respira, cuando mira a la esperanza, también puede respirar. Eso es lo que debemos hacer en tiempos de desolación, para encontrar el primer consuelo y la primera consolación prometida por el Señor».
La perseverancia de los mártires cristianos
Finalmente, el Papa Francisco recuerda su viaje apostólico a Lituania, en septiembre de 2018, y cómo le impresionó el coraje de tantos cristianos, de tantos mártires que han «perseverado en la fe».
«Aún hoy, muchos, muchos hombres y mujeres están sufriendo por la fe pero recuerdan el primer encuentro con Jesús, tienen esperanza y siguen adelante. Éste es un consejo que el autor de la Carta a los Hebreos da para los momentos también de persecución, cuando los cristianos son perseguidos, atacados: tengan perseverancia».
Y aun «cuando el diablo nos ataca con tentaciones», concluye, «con nuestras miserias», debemos «mirar siempre al Señor», tener «la perseverancia de la Cruz recordando los primeros bellos momentos de amor, del encuentro con el Señor y de la esperanza que nos espera».
Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

