Oración

LA MANO DERECHA – Nuestra Señora de la Reconciliación

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

mano derecha

 Iniciamos nuestra oración invocando la presencia del Espíritu Santo, rezando el himno de la p. 111 o cantando:

Ven Espíritu Santo

VEN, ESPÍRITU SANTO,
VEN A ILUMINAR
NUESTRA INTELIGENCIA,
Y A PRESERVARNOS DEL MAL.

  1. Tú, promesa del Padre,
    don de Cristo Jesús,
    ven y danos tu fuerza
    para llevar nuestra cruz.
  2. Haz que cada cristiano,
    bajo tu inspiración,
    sea testigo de Cristo
    con la palabra y la acción.

Meditamos

La mano derecha de María con enérgica finura apunta hacia su Corazón Inmaculado y Doloroso.  En ese hermoso gesto de humildad, que es andar en verdad, la Madre nos enseña cómo acercarnos a su Hijo, como en las Bodas de Caná dijera a los servidores: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5).

Esa fina orientación nos recuerda las palabras del Señor desde la Cruz, cuando le dice al discípulo y en él, a todos nosotros: «He ahí a tu Madre» (Jn 19,27).  María es realmente nuestra Madre espiritual y nos señala su Corazón como camino para acercarnos de manera más plena al Sagrado Corazón de su Hijo.  Todo en María siempre apunta a Jesús, su Corazón ardiente está encendido y rebosante de amor pleno por el Hijo divino.

Rezamos

Madre querida:

Queremos darte gracias por tus cuidados maternales, por mostrarnos el camino que debemos recorrer, por guiarnos hacia el encuentro con tu Hijo.  Obténnos las gracias necesarias para hacer nuestras tus virtudes, seguir tus pasos, permanecer junto a Ti en todos tus misterios.  Tenemos la certeza de que por ese camino que Dios nos ha regalado, nos asemejaremos cada vez más al Señor Jesús.

Tú que siempre fuiste fiel y obediente al Plan de Dios, te pedimos nos ayudes a tener la misma actitud, generosa y activa, para cooperar con el Señor en la obra de la reconciliación.  Auxílianos para que podamos «hacer lo que Él nos diga» en cada circunstancia concreta de nuestras vidas.

Te lo pedimos con confianza filial pues sabemos que tú intercedes siempre por nosotros ante el Señor.

 

Para obtener la piedad filial

Madre del Amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino
de la piadosa filiación
como aquél
que deberíamos recorrer.

Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme
a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte
y a honrarte
con el amor
que el Señor Jesús te tiene.

Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza
de verse conformado
con el Salvador.
Amén.

Elevamos nuestras peticiones (momento para decir intenciones libres)

Hacemos, si lo deseamos, en silencio, un ofrecimiento o un compromiso sencilloque nos ayude a llevar a la práctica lo que hemos meditado y rezado.
(momento breve en silencio)

Rezamos un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

T:  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.