Oración

EL CINTURÓN – Nuestra Señora de la Reconciliación

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

cintoIniciamos nuestra oración invocando la presencia del Espíritu Santo, rezando el himno de la p. 111 o cantando:

Ven Espíritu Santo

VEN, ESPÍRITU SANTO,
VEN A ILUMINAR
NUESTRA INTELIGENCIA,
Y A PRESERVARNOS DEL MAL.

  1. Tú, promesa del Padre,
    don de Cristo Jesús,
    ven y danos tu fuerza
    para llevar nuestra cruz.
  2. Haz que cada cristiano,
    bajo tu inspiración,
    sea testigo de Cristo
    con la palabra y la acción.

Meditamos

El cinturón muestra a Santa María en estado de Buena Esperanza.  María es ya portadora de nuestra salvación, de nuestra reconciliación. Ella ha concebido en su vientre inmaculado, por obra del Espíritu Santo, a Jesús, el Evangelio Vivo.

Al llevar en su seno a Cristo, Cabeza del Cuerpo Místico que es la Iglesia, y manifestar así que es Madre de Dios, se expresa también el misterio de María, Madre de la Iglesia. Madre de la Cabeza, lo es también de todo el Cuerpo.  Ella es, pues, Madre de Dios y Madre de la Iglesia.  Nuestra Madre espiritual intercede por nosotros y nuestras necesidades ante Dios, cuida nuestro andar, alienta nuestro camino de santidad.

Nuestra Madre nos invita a secundarla en su misión apostólica, llevando la Buena Nueva a todos los hombres y procurando que la luz de la Verdad ilumine todas las realidades humanas: la familia, la educación, la vida social, las profesiones, el esparcimiento, las estructuras políticas y económicas, las leyes, la ciencia, el arte, la tecnología… El Señor Jesús, hombre pleno y modelo de humanidad, ilumina todas las realidades y las orienta a su auténtico desarrollo.

Rezamos

Madre nuestra:

Gracias por tu respuesta generosa que ha permitido que el mismo Dios se haga hombre en tu vientre.  Tu «Sí» generoso te ha hecho la primera discípula y primera evangelizadora.  Desde entonces, con ardor sigues llevando a Jesús a los corazones, procurando que Él nazca en todo hombre y mujer.  Ayúdanos a seguir tus pasos, a colaborar con esa misión apostólica que has recibido de tu Hijo amado.

Recurrimos a Ti para que nos ayudes a que ese anuncio del Señor sea ante todo un testimonio de nuestra propia vida.  Que sepamos compartir el tesoro de la fe, y anunciar en primera persona la Buena Nueva de la Reconciliación.

¡Oh Santísima Madre!, cuida de nosotros, tus hijos, para que podamos ayudar en la misión de la Iglesia colaborando porque todos los aspectos de la vida humana respondan al Plan de Dios.  Ayúdanos especialmente a ser siempre solidarios con los más pobres, débiles y necesitados, llevándoles el don de la fe, nuestra mayor riqueza, y atendiendo sus necesidades.

Rezamos

Contribuyendo al cambio

Hay tanto que hacer
y cada quien
tiene su propia tarea
en la gesta
de nuestro tiempo.

Madre Santísima,
intercede para que
yo reciba la fuerza
y el aliciente
para cooperar
con la gran tarea
de cambiar este mundo nuestro
poniendo
mi grano de arena,
que bien podría
hacer la diferencia.
Amén.

Elevamos nuestras peticiones (momento para decir intenciones libres)

Hacemos, si lo deseamos, en silencio, un ofrecimiento o un compromiso sencilloque nos ayude a llevar a la práctica lo que hemos meditado y rezado.
(momento breve en silencio)

Rezamos un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

T:  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.