Mi vida en Xto

Oración del jueves: «¿Quién es este del que oigo decir semejantes cosas?»

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 25 – Jueves
28 de septiembre de 2o17

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor, ayúdame a hacer silencio en mi corazón para poder escucharte y acoger lo que me quieres decir. Que la vida de San Juan Bautista sea aliciente para cooperar con tu gracia y permitir que obres en mí el don de la conversión, de modo que pueda ser testimonio para el mundo.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Gracias Señor por tu misericordia y tu amor. Perdóname por tantos momentos en que pierdo el sentido de mi vida y me quedo en ideales terrenos y pasajeros. Acógeme y sé mi esperanza en el caminar.

Lectura Bíblica

«¿Quién es este del que oigo decir semejantes cosas?» Lc 9,7-9

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: «Es Juan, que ha resucitado». Otros decían: «Es Elías, que se ha aparecido», y otros: «Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado». Pero Herodes decía: «A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?». Y trataba de verlo.

Lectura espiritual breve

Escuchemos lo que nos dice el Papa San Juan Pablo II:

El auténtico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversión, no solamente como momentáneo acto interior, sino también como disposición estable, como estado de ánimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo «ven» así, no pueden vivir sino convirtiéndose sin cesar a El. Viven pues in statu conversionis; es este estado el que traza la componente más profunda de la peregrinación de todo hombre por la tierra in statu viatoris. Es evidente que la Iglesia profesa la misericordia de Dios, revelada en Cristo crucificado y resucitado, no sólo con la palabra de sus enseñanzas, sino, por encima de todo, con la más profunda pulsación de la vida de todo el Pueblo de Dios. Mediante este testimonio de vida, la Iglesia cumple la propia misión del Pueblo de Dios, misión que es participación y, en cierto sentido, continuación de la misión mesiánica del mismo Cristo.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Jesús, por renovarme en mi esfuerzo por alcanzar contigo la santidad. Que a ejemplo de San Juan Bautista, otros puedan cuestionarse con mi opción por seguirte y se descubran alentados a acoger tu llamado. Ayúdame Señor a ser coherente para que pueda transmitirte auténticamente. Amén.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Redentor, Virgen fecunda
puerta del Cielo
siempre abierta,
estrella del mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración
de cielo y tierra,
engendraste a tu Santo Creador,
y permaneces siempre Virgen,
recibe el saludo del ángel Gabriel
y ten piedad de nosotros pecadores.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día

Homilía del Papa Francisco