Mi vida en Xto

Oración del lunes: “El que blasfeme contra el Espíritu Santo…”

Ciclo A – Tiempo Ordinario – Semana 03 – Lunes
23 de enero de 2017

paloma de fuego

En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración inicial

Ilumina, Señor, con tu presencia este momento especial de encuentro y comunión. Ayúdame a permanecer contigo, a no distraerme y a interiorizar en mi mente y corazón lo que me quieras decir.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Eres siempre bueno y misericordioso conmigo, Señor. Reconozco que muchas veces escojo el camino del mal y te pido perdón con humildad. Confío en tu misericordia y en que siempre me das la gracia que me fortalece y anima en mi camino de conversión.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“El que blasfeme contra el Espíritu Santo…” (San Marcos 3,22-30).

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: “Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios”. Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: “¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”. Jesús dijo esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu impuro”.

Lectura espiritual breve

San Juan Pablo II te ayuda a meditar en el Evangelio de hoy:

«¿Por qué la blasfemia contra el Espíritu Santo es imperdonable? ¿En qué sentido hay que entender esta blasfemia? Santo Tomás de Aquino responde que se trata de un pecado “irremisible por su misma naturaleza porque excluye los elementos gracias a los cuales se concede la remisión de los pecados”. Según tal exégesis, esta blasfemia no consiste, propiamente, en decir palabras ofensivas contra el Espíritu Santo, sino que consiste en no querer recibir la salvación que Dios ofrece al hombre a través del Espíritu Santo que actúa en virtud del sacrificio de la cruz (…) La blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado cometido por el hombre que presume y reivindica el “derecho” a perseverar en el mal —en el pecado, cualquiera que sea su forma— y por ahí mismo rechaza la Redención. El hombre permanece encerrado en el pecado, haciendo, pues, por su parte, imposible la conversión y, por consiguiente, también la remisión de los pecados, la cual él no juzga esencial ni importante para su vida. En este caso, hay una situación de ruina espiritual, porque la blasfemia contra el Espíritu Santo no permite al hombre salir de la cárcel en la cual él mismo se ha encerrado».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

4.-¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Amigo bueno, por este momento de oración. Quiero abrir mi corazón a la salvación y el perdón que Tú me ofreces a través del Espíritu Santo. Ayúdame a ser siempre humilde y a saber poner toda mi confianza en su acción de modo que nunca me aferre al pecado.

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Termina esta oración rezándole a María:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégemecomo hijo tuyo. Amén.

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

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