Mi vida en Xto

Oración del viernes: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 09 – Viernes
3 de junio de 2016

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazon Lo Barnechea

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, yo creo que Tú eres el Señor de la vida. Yo creo que Tú has venido a reconciliar todas mis rupturas y que me amas hasta el extremo. Te pido que, en este día que celebramos tu Sagrado Corazón, me ayudes a que mi humilde corazón se asemeje un poco más al tuyo, y que escuchando tu palabra, pueda amar tanto como Tú mismo nos has amado.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Señor por todos mis pecados. Son tantas las veces que he fallado contra Ti que me da vergüenza mirar tu rostro. Veo tu Corazón traspasado, y sé que han sido mis propios pecados los que te han llevado a la muerte en la Cruz. Pero también sé, que Tú has querido beber ese Cáliz, para reconciliarme y para obtenerme la felicidad eterna. Ayúdame Señor a no pecar más contra Ti, y también a amarte con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido” (San Lucas 15,3-7)

Entonces Jesús les dijo esta parábola:

«Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.” Yo les digo que de igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse.

Lectura espiritual breve

Lee esta oración del Padre Alberto Hadad que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Hoy celebramos la gran solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Nuestra Madre la Iglesia nos invita a acercarnos al misterio del amor de Dios fijándonos en el corazón de Jesús. Dentro de la teología bíblica, el corazón es el centro de la persona desde donde nacen sus acciones, sus palabras y sus sentimientos. Poner nuestra mirada en el Corazón de Jesús nos acerca a su esencia, al lugar de donde brota su amor por nosotros. En el Evangelio reconocemos ese amor infinito que sale al encuentro del pecador. El Señor nos manifiesta cuánto ama a los pecadores y cuánto está dispuesto a hacer por ellos: dejar a los noventa y nueve justos con tal de ir en busca del pecador.

Yendo más al fondo, Jesús nos dice que se alegra infinitamente por un solo pecador que se convierta. Al escuchar estas palabras podemos preguntarnos si permitimos que el Señor nos busque cuando estamos perdidos y si nos alegramos con Él al descubrirnos perdonados. Además podemos preguntarnos si amamos a los pecadores y buscamos su conversión de forma semejante a lo que hace el Señor por nosotros. Digamos hoy con esperanza y alegría: “Sagrado Corazón de Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.-  ¿Estoy viviendo el Jubileo de la Misericordia como ocasión para acercarme más al misterio del amor de Dios? ¿Conozco a Jesús como ese Dios misericordioso que se alegra por el pecador que se convierte?

2.- ¿Cómo puedo cultivar en mi un corazón más semejante al de Jesús? ¿Estoy haciendo un esfuerzo por practicar las obras de misericordia espirituales y corporales?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por tu inmenso amor. Gracias por quererme tanto, por salir tantas veces en búsqueda de esta oveja que se pierde. Te pido Señor que me ayudes a tener un corazón como el tuyo, para poder amar al Padre y a todos mis hermanos como Tú nos has amado.  Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino de la piadosa filiación
como aquel que deberíamos recorrer.
Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte
y a honrarte
con el amor
que el Señor Jesús te tiene.
Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza
de verse conformado
con el Salvador.

Amén

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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