Mi vida en Xto Oración

Oración del viernes: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos»

Ciclo B – Pascua – Semana 05 – Viernes
07 de mayo de 2021

Amigos

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.

Oración Inicial

Señor, sólo Tú sabes cuánto busco seguir el camino que me lleve al encuentro pleno contigo. Te doy gracias porque siempre sales a mi encuentro y me muestras la verdad. Ayúdame en esta oración a conocerte mejor, a entenderte mejor de modo que pueda seguirte y amarte cada vez más.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Te pido Señor perdón por mis pecados y por mis omisiones. Estoy realmente arrepentido. Tú siempre estás dispuesto a acogerme y perdonarme. Gracias, Señor, por tu perdón y por tu amistad incondicional.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes” Jn 15, 12-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Lectura Espiritual breve

Lee con atención la siguiente reflexión que te ayudará a profundizar el evangelio:

Entregar la vida por salvar a otra persona es algo muy noble, sublime, heroico. Y creo que todos estamos llamados a vivir la vida donándonos a los demás. Porque si no entregas tu vida, si no la das, te la van a quitar de todos modos, en algún momento la vas a perder, de todas maneras, porque todos moriremos, sin excepción. Mejor es entregarla por amor, que perderla sin haberse donado, sin haberse sacrificado por los demás. Algo tan importante, pero al mismo tiempo exigente. La necesidad de vivir el amor para poder donarnos a los demás. Por eso Jesús hoy nos habla nuevamente de este mandamiento, el más importante de todos: amarnos los unos a los otros.

Es un mandamiento que en realidad no es nuevo, ya lo conocían desde el AT, pero que Jesús eleva a una nueva categoría, a una nueva exigencia, a un nivel más alto y más pleno: amarnos los unos a los otros como Dios nos ha amado. Así tenemos que amarnos, como Dios nos ama, porque en nuestro hermano vemos a Dios reflejado, nuestro hermano, hermana, incluso ése que nos cae mal, que es indiferente con nosotros, que nos pone mala cara, al que tachamos de egoísta, ése también, es imagen del mismo Dios. A ése también hay que amar.

No lo olvidemos: el que ama a su hermano, es a Dios mismo a quien ama, porque somos un cuerpo y no se puede odiar un miembro sin odiar a todo el cuerpo, ni amarlo, sin amar a todo el conjunto. Nadie dice: «amo tu dedo», sino «te amo a ti en todo tu ser». «Todo aquello que hagan a uno de mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron» nos dirá el Señor.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el evangelio que he leído?

2.- ¿Cómo ilumina mi vida?

3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por esta oración. Gracias por estar conmigo y por ser mi amigo. Quiero desde ahora esforzarme por cumplir tu Plan para vivir cada día más cerca de Ti y forjar así una amistad verdadera contigo y con todas las personas que me rodean y estoy llamado a amar. Amén.

(Si quieres, puedes hacer pedirle al Señor por tus intenciones.)

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria...

Consagración a María

(Termina esta oración consagrándote a María.)

Reina del Cielo, alégrate, aleluya,
porque el Señor, a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

+  En el nombre del Padre y, del Hijo, y del Espíritu Santo: Amén.