Mi vida en Xto

Oración del lunes: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 13 – Lunes

Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, Apóstoles

Jesús

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, Tú que has venido para servir y no para ser servido, ayúdame a tener un corazón dócil como el tuyo, para ser permeable a tu palabra y así poder conformarme contigo y ser un servidor de tu amor ante el mundo.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Buen Jesús, Tú que has venido a traer el perdón a los pecadores, que viniste para estar con los enfermos y los necesitados, acoge en tu perdón a este hermano tuyo. Me presento ante ti frágil y pecador, necesitado de tu abrazo de amor, con la plena conciencia que no soy perfecto, que he caído, que he faltado en obra y omisión, pero confiado en tu misericordia de todo corazón te pido perdón.

Lectura Bíblica: Mt 16,13-19

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?» Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la Sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».

Lectura espiritual breve

Meditemos con este texto del  Papa San Juan Pablo II:

Más allá y por encima de todos los elementos vinculados al temperamento, al carácter, al origen étnico o a la condición social («la carne y la sangre»), Simón recibe una iluminación e inspiración de lo alto, que Jesús califica como «revelación». Y precisamente en virtud de esta revelación Simón hace la profesión de fe en nombre de los Doce. Entonces se produce la declaración de Jesús que, ya con la solemnidad de la forma, deja traslucir el significado comprometedor y constitutivo que el Maestro pretende darle: «Y yo te digo que tú eres Pedro» (Mt 16,18). Sí, la declaración es solemne: «Yo te digo»; compromete la autoridad soberana de Jesús. Es una palabra de revelación, y de revelación eficaz, que realiza lo que dice. Simón recibe un nombre nuevo, signo de una nueva misión. San Marcos (3,16) y San Lucas (6,14), en el relato de la elección de los Doce, nos confirman el hecho de la imposición de este nombre. También Juan nos lo refiere, precisando que Jesús hizo uso de la palabra aramaica «Kefas», que en griego se traduce por Petros (ver Jn 1,42). Tengamos presente que el término aramaico Kefas (Cefas), usado por Jesús, así como el término griego petra que lo traduce, significan «roca». En el sermón de la montaña Jesús puso el ejemplo del «hombre prudente que edificó su casa sobre roca» (Mt 7,24). Dirigiéndose ahora a Simón, Jesús le declara que, gracias a su fe, don de Dios, él tiene la solidez de la roca sobre la cual es posible construir un edificio, indestructible. Jesús manifiesta, también, su decisión de construir sobre esa roca un edificio indestructible, a saber, su Iglesia.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por amarnos tanto y por dar tu vida en rescate por nosotros. Ayúdame Buen Jesús a no caer en el espejismo de las ansias de poder, de éxito y de gloria mundana; sino que siguiendo tu ejemplo de amarnos hasta el extremo, yo también pueda servir a mis hermanos sin buscar una gloria terrena, sino que sólo busque la alegría y felicidad de tu vida eterna. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María, ayúdame a esforzarme según el máximo de mi capacidad y el máximo de mis posibilidades para así responder al Plan de Dios en todas las circunstancias concretas de mi vida. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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