Mi vida en Xto

Oración del sábado: «Su madre conservaba estas cosas en su corazón»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 09 – Sábado
4 de junio de 2016

Inmaculado Corazón de María

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+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, Hijo de Santa María, te pido que, en este momento de oración, me ayudes a crecer en mi piedad filial. Ayúdame a silenciar mi corazón de todo ruido y dispersión, para que junto a Ti pueda conocer y amar más a tu Santa Madre, aprendiendo de Ella a guardar y meditar tu palabra en mi corazón.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido Señor que me perdones por todos los momentos en que me he alejado de ti optando por mis propios planes. Reconozco cómo muchas veces soy indiferente a tu Amor y prefiero optar por el egoísmo que me ofrece el mundo. Ayúdame a confiar en tu infinita misericordia, y al lado de mi Madre Santa María, ir creciendo más en mi amor por Ti.

Lectura Bíblica: Lc 2,41-51

Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que le oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verle, sus padres quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Ellos no entendieron lo que les decía. El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.

Lectura espiritual breve

Reflexiona con estas palabras del Padre Sebastián Correa:

No sabemos la experiencia interior que debe haber vivido María al criar y educar a Jesús. Pero a través de los pocos testimonios que nos deja la Escritura vemos que Ella siempre estaba abierta a dejarse sorprender por el Señor y conservaba y atesoraba cuanto podía en su Corazón. De igual modo debe haber guardado las palabras del anciano Simeón en el Templo cuando le dijo que a Ella misma una espada le atravesaría el corazón para que quedaran al descubierto las intenciones de muchos corazones. Ella va descubriendo poco a poco que su vida estaría llena de alegrías y dolores, y las acepta con docilidad, pues sabe que así obra Dios nuestra salvación: es el precio para la felicidad eterna. En el Corazón Inmaculado de la Madre encontramos una guía para vivir la vida cristiana, para aprender a aceptar los sufrimientos y dificultades y para vivir la alegría y el ardor del Corazón.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Cómo vivo en mi vida los sufrimientos y dolores?

2.- ¿Qué puedo aprender de María al ver su Corazón?

3.- ¿En qué puedo crecer para vivir con mayor esperanza y alegría las distintas situaciones de mi vida?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por este momento privilegiado de encuentro y descanso en Ti. Gracias por recordarme el inmenso don de mi Madre Santa María, quien cuida y vela con verdadero amor de Madre cada uno de mis pasos. Ayúdame a responder al don de la maternidad espiritual de Santa María como un hijo fiel. Que mi amor a Ella se nutra cada vez más del tuyo, y de esta manera pueda ir poco a poco configurándome contigo. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Salve, Reina de los Cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, Virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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