Mensaje del Papa Mi vida en Xto

Oración del martes: “¿Darás tu vida por mí?”

Año C – Semana Santa – Lunes Santo
22 de marzo de 2016

bassano jacopo - The Betrayal of Christ. 1568. Pastel over charcoal on faded blue paper. 413 x 549 mm. Louvre Museum, Paris.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, Tú que te hiciste hombre, para enseñarnos cómo vivir plenamente como seres humanos, quiero pedirte que me bendigas con tu presencia en este momento de oración. Ayúdame a hacer silencio en mi interior para escucharte y dejar que tus palabras de vida eterna me transformen en lo más profundo de mi corazón.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Buen Jesús, sé del inmenso amor que me tienes, y sé también lo débil y pecador que soy. Cómo tantas veces me propongo cambiar, pero vuelvo a caer en las seducciones del pecado. Deseo acogerme a tu infinita misericordia, y pedirte que cures mi corazón, y que fortalecido con tu amistad pueda seguir perseverando en mi lucha por ser santo.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“¿Darás tu vida por mí?” San Juan 13,21-33.36-38

Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente:
“Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo:
“Pregúntale a quién se refiere”. El se reclinó sobre Jesús y le preguntó:
“Señor, ¿quién es?”. Jesús le respondió:
“Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces:
“Realiza pronto lo que tienes que hacer”. Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle:
“Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo:
“Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’. Simón Pedro le dijo:
“Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió:
“A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”. Pedro le preguntó:
“¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le respondió:
“¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”.

Lectura espiritual breve

Profundicemos ayudados por las palabras del Padre Christian Vinces: 

En la Víspera de su Pasión, Jesús experimenta el dolor del abandono de sus amigos cercanos.  Judas lo entrega, Pedro lo negará, y sólo Juan estará al pie de la Cruz. Pedro promete seguir a su Maestro, pero se le anuncia su negación; Pedro promete que “dará su vida” por Jesús, pero aún no conoce ni ha pasado por la Pascua.

Por eso Jesús le dice:  “Ahora no me puedes seguir, me seguirás más tarde”.  Seguir a Jesús es pasar con Él por su Pascua, es vivir su Cruz y su Resurrección en nuestra vida.  Participar de la Pascua de Jesús es el núcleo de nuestro seguimiento de Cristo y del Amor que estamos llamados a acoger en nuestra vida y entregar al mundo.

Estamos en los días cercanos a celebrar la Pascua de Jesús… ¿cómo estamos preparando nuestro corazón para acompañar a nuestro Reconciliador en su Pascua?

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué significa para ti acompañar a Jesús en su Pascua?

2.- ¿Cómo puedes disponer tu corazón para vivir con Jesús estos días santos?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Señor por mostrarme con sinceridad como conoces nuestra debilidad, y como aún así tu mirada va a los profundo de nuestro corazón. Gracias por estar conmigo a pesar de mis pequeñeces y te pido que me ayudes a tener esa misma mirada de misericordia, no sólo conmigo mismo, sino también con los demás.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Encomendémonos a nuestra Madre rezando:

Santa María,
Madre de la Esperanza,
junto a tu dulce Corazón
aprendo a esperar confiado.
Intercede para que,
siguiendo tu ejemplo,
mi vida siempre se encuentre
afirmada en la esperanza.
Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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