Mi vida en Xto Pascua

Oración del viernes: «Nadie os quitará vuestra alegría»

Año C – Pascua – Semana 06 – Viernes
6 de mayo de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Señor, al iniciar esta oración, te pido que me acerques a Ti. Ayúdame a que tanto mi mente como mi corazón se abran ante la luz de tu Santo Espíritu para que pueda conocerte más plenamente, y también pueda comprender lo que esperas de mí.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor Jesús, Tú todo lo sabes. Tú conoces lo más profundo de mi interior. Te pido humildemente perdón por las faltas y pecados que he cometido desde mi última confesión. Tú conoces mi corazón y sabes que quiero estar cerca de Ti. Te pido que me ayudes a luchar contra mis pecados y fragilidades para testimoniar así la alegría que significa ser discípulo tuyo.

Lectura Bíblica: Jn 16,20-23a

Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. Aquél día no me harán más preguntas.

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Padre Alberto Hadad:

El Señor advierte a sus apóstoles que luego de su muerte experimentarían la tristeza por su partida. Pero a la vez les anuncia la alegría que obtendrían por su resurrección, por la venida del Espíritu Santo y por su venida definitiva al final de los tiempos. Sabemos que al morir Jesús, los apóstoles cayeron en una desesperanza que fue cediendo en la medida en que se encontraron con Él resucitado y les fue explicando las Escrituras. Dicha alegría se hizo mucho más plena el día de Pentecostés, cuando recibieron el Espíritu Santo en sus corazones. Nosotros también hemos recibido la alegría del Señor el día de nuestro Bautismo cuando descendió sobre nosotros el Espíritu Santo. La pregunta que podemos hacernos es: ¿Por qué no estoy del todo alegre si Dios habita en mi corazón? Esto se debe a que mientras estemos en este mundo podemos alcanzar una alegría muy grande pero ésta nunca será completa. En esta vida podemos vivir muy alegres a pesar de que las cosas no sean perfectas si guardamos la esperanza de la venida definitiva del Señor al final de los tiempos. Es en ese momento cuando se cumplirá la promesa del Señor que nos dice que “nuestra alegría será completa”.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Experimento de manera concreta la alegría por la Resurrección del Señor?

2.- ¿Vivo con esperanza en mi vida cotidiana? ¿Creo que el Señor vendrá de nuevo a instaurar unos “cielos nuevos y una tierra nueva?

3.- ¿Cómo puedo cultivar mi alegría en lo cotidiano a pesar de pasar por momentos de dificultad?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por encontrarte conmigo. Gracias Señor por iluminar mi vida con la luz de tu resurrección. Concédeme una fe sólida y una perseverancia fiel, para poder alcanzar la felicidad y la santidad que tanto anhelo. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Reina del Cielo, alégrate, aleluya, porque el Señor, a quien llevaste en tu seno, ha resucitado, según su palabra, aleluya. Ruega al Señor por nosotros, aleluya. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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