Mi vida en Xto

Oración del martes: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?»

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 13 – Martes
28 de junio de 2009

Tempestad

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Señor Jesús, a Ti que eres la Palabra hecha carne, te pido que me ilumines con tu Santo Espíritu, para que acogiendo lo que me dices en el Evangelio, pueda yo también ser luz que ilumine al mundo.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te pido perdón Jesús por todos mis pecados. Sé que no soy digno de tu perdón, pero tu misericordia es más grande que mis pecados. Acoge, Buen Señor, a este humilde siervo tuyo y ayúdame a seguir el camino que conduce a la vida.

Lectura Bíblica: Mt 8,23-27

Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. Se levantó una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero él dormía. Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que estamos perdidos!» Pero él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma. Grande fue el asombro; aquellos hombres decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

Lectura espiritual breve

Lee estas breves palabras del Padre Christian Vinces:

En la Sagrada Escritura, la barca es imagen de la Iglesia que surca los mares de este mundo llevando a los hombres al buen puerto de la salvación.  Sin embargo, muchas veces esta barca y quienes estamos embarcados en ella sentimos que nuestra vida sufre el embate de la tempestad y de las olas que parecerían hundir la barca. En medio de las tormentas podríamos tener la tentación de encerrarnos en nosotros mismos en la desesperanza e inacción, o la tentación de querer resolver todo solo por nuestras fuerzas y no mirar al Señor. La exclamación del discípulo:  “Señor, sálvanos, que perecemos!”, es la expresión de un hombre que en medio de la desesperación levanta la mirada a su Señor y, aunque su fe aún no sea plena, sea poca y esté en camino, tiene el atrevimiento y la valentía de despertar a Jesús y buscar en Él la salvación. “Pedid y se os dará” dijo el Señor en otra ocasión. Ante la petición del discípulo, Jesús responde: la “tempestad tan grande” se torna en “una gran calma”, y los discípulos al ver el poder de Jesús sobre la creación se preguntan por su identidad. Que nuestros momentos de tormenta sean también oportunidades para fijar nuestra mirada en nuestro Salvador y poner toda nuestra vida radicalmente en sus manos.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. En los momentos de tormenta de mi vida, ¿miro al Señor y pido su salvación, o me encierro en mí mismo y mis problemas? 

2. ¿Cuánto rezo por otras personas que sé que pasan por momentos de tempestad y tribulación?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Buen Jesús por esta oración. Ayúdame a que las tempestades de la vida no me hagan tener miedo, sino que sean un momento de gracia para comprender que Tú estás siempre a mi lado y que no tengo nada que temer. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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