Mi vida en Xto

Oración del jueves: “Ve a reconciliarte con tu hermano”

Año C – Tiempo Ordinario – Semana 10 – Jueves
9 de junio de 2016

Reconciliacion

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, te agradezco por tener este momento de oración. Tú sales siempre a mi encuentro y buscas acercarme a tu Corazón. Ayúdame a que durante esta oración te abra mi mente y mi corazón, para que tu palabra me ayude a responder cada vez con más ardor y coherencia a tu amor.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Señor Bueno, te pido perdón por mis pecados. Así como sé que no soy digno de un amor tan grande como el tuyo, sé también que tu misericordia es infinita. Por eso me acojo Señor a tu perdón y te pido arrepentido que me ayudes a no pecar más contra Ti.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Ve a reconciliarte con tu hermano” (San Mateo 5,20-26)

Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

 

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Padre Juan José Paniagua que te ayudará a profundizar el sentido del Evangelio:

Hoy Jesús, como buen Maestro que es, va a sentarse con sus discípulos y les va a ir explicando con mucha paciencia, cómo es el camino que tienen que seguir, delineando el sendero de la vida cristiana. Les va a explicar el camino de los mandamientos. Estos ya no son meras prohibiciones, ahora Jesús quiere mostrar su dimensión más importante: consisten en hacer el bien, y se resumen en el mandamiento del amor. Él mismo lo dice: no ha venido a abolirlos, sino a llevarlos a su plenitud, es decir, a mostrar su verdad más profunda. Y nos dirá: has oído que se dijo, no matarás. Bueno, ¡eso ya no basta! Ahora yo te digo, ¡reconcíliate con tu hermano!

No es que Jesús haga más complicadas las cosas, sino que el quinto mandamiento queda transformado de no matar, al positivo: ama a tu prójimo, perdona. ¿No motiva más plantearlo así? ¿No despierta el deseo de decir, este camino vale la pena? El cristiano es el que hace el bien, no solo el que evita el mal. Cuántas veces oímos que se dice: yo soy bueno porque no hago mal a nadie, no mato, no robo, no estafo. Dios nos pide mucho más que limitarnos a no hacer el mal. Nos pide que hagamos el bien, y en abundancia. Que dejemos una huella en este mundo. ¡Dios nos pide que seamos santos!

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1. Quizá en muchas ocasiones nos fijamos en lo malo que tenemos que cambiar o quitarnos. Hoy podemos preguntarnos: ¿De qué manera concreta Jesús me invita a vivir el amor al prójimo esta semana? 

2. ¿Con quién me tengo que reconciliar? ¿Hay alguien con quien me cueste ser más paciente y podría ser más tolerante y misericordioso? ¿Con quién puedo ser un poco más generoso esta semana?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Señor por este momento de encuentro contigo. Ayúdame a interiorizar la reconciliación para poner todo de mi parte para vivirla cada día. Quiero amarte, Dios mío, porque eres lo más importante en mi vida. Y quiero amar a mi prójimo como Tú me enseñas a hacerlo. No permitas que tenga discordias, y si las tengo, ayúdame a superarlas y reconciliarme con mis hermanos.  Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Amor Misericordioso,
bien sabes que tu Hijo,
desde lo alto de la Cruz,
señaló el camino de la piadosa filiación
como aquel que deberíamos recorrer.
Te imploro me obtengas la gracia
de acercarme a tu Inmaculado Corazón,
desde mi propio corazón,
para aprender a amarte
y a honrarte con el amor
que el Señor Jesús te tiene.
Cuida que este hijo tuyo
ingrese así
en el proceso de amorización
y vea algún día cumplida
la gran esperanza
de verse conformado
con el Salvador.

Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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