Mi vida en Xto

Oración del martes: “Levántate, toma tu camilla y camina”

Año C – Cuaresma – Semana 04 – Martes
8 de marzo de 2016michelangelo_studio_aman_web-400x300 (1)

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Quiero comenzar este momento de oración agradeciendo el inmenso amor que tienes por mí. ¡Eres, Señor, infinitamente bueno!. Quiero alimentarme de tu Palabra y para ello te pido que me ayudes a disponerme interiormente, a hacer silencio en mi mente y corazón para poder escucharte.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Me duele, Amigo bueno, reconocer que muchas veces te doy la espalda y opto por vivir lejos de ti. Quiero recibir de Ti el perdón y la cura de todas mis dolencias.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Levántate, toma tu camilla y camina” (San Juan 5,1-16).

Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua. Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó:
“¿Quieres curarte?”. El respondió:
“Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”. Jesús le dijo:
“Levántate, toma tu camilla y camina”. En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado:
“Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”. El les respondió:
“El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”. Ellos le preguntaron:
“¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina?’”. Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo:
“Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.

Lectura espiritual breve

Lee este texto del Padre Juan José Paniagua:

Las curaciones de Jesús siempre vienen cargadas de un simbolismo más profundo. El Señor cura el cuerpo, y quiere mostrarnos al mismo tiempo que Él es portador de una curación más profunda aun como es la cura del pecado. En las enfermedades que Jesús va sanando, nos muestra distintas facetas del pecado de las que nos quiere liberar. Por ejemplo, cuando curaba a los leprosos nos mostraba cómo el pecado es como una lepra, que va destruyendo nuestra humanidad. Cuando cura a un ciego, nos muestra cómo el pecado nos cierra los ojos a la luz de la verdad de Jesucristo. Hoy cura a un paralítico, que no se podía mover. Y nos quiere mostrar una nueva dimensión del pecado: es como una parálisis. En un sentido podemos decir que paraliza nuestro corazón, lo va haciendo cada vez menos capaz de amar, más egoísta, tibio, perezoso y lento para lo espiritual. El pecado nos hace menos disponibles para amar y servir, para entregarnos. Nos lleva a una de las muestras más terribles del desamor, que es la indiferencia, que no significa hacer un daño directo al otro, sino no vivir el amor y el servicio que estamos llamados a entregar a nuestros hermanos. El Papa Francisco hace un tiempo nos hablaba de la globalización de la indiferencia. Es una actitud muy triste, que ha alcanzado escalas mundiales, que es signo de esa parálisis del corazón. No cedamos a la indiferencia frente a Dios y frente al hermano que nos necesita. No dejemos que el pecado paralice nuestro corazón y nos haga duros para amar y compartir. Y en esta Cuaresma vivamos la caridad con especial generosidad.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Percibo en mi interior que el pecado me puede estar llevando a esa parálisis de corazón, que me puede estar llevando a la indiferencia con Dios y mis hermanos?

2.- ¿Qué actos concretos puedo proponerme esta semana para romper con mi dureza, con mi indiferencia? ¿Quién necesita de mi tiempo, de mi paciencia, de mi generosidad?

Acción de gracias y peticiones personales

Jesús, hoy especialmente te agradezco porque en el agua de mi Bautismo verdaderamente me has hecho nacer a una vida nueva. Ayúdame a ser fiel a las promesas de mi Bautismo y a poner todo mi parte para morir a todo lo que es muerte y acoger la vida verdadera que Tú me das.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Lee las lecturas de la Misa del día dies-dominis