Mi vida en Xto

Oración del jueves: “El Padre que me envió ha dado testimonio de mí”

Año C – Cuaresma – Semana 04 – Jueves
10 de marzo de 2016

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+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Te pido, Señor, que ilumines mi mente y corazón en este momento de oración. Ayúdame a profundizar en tu Palabra, llevarla a mi corazón y ponerla por obra.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Te doy gracias, Jesús, por la oportunidad que me ofreces de arrepentirme de todas las veces en las que me alejé de Ti y de enmendar el camino. Te pido perdón. Concédeme el don de la fortaleza que ayude a perseverar en el camino del bien.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“El Padre que me envió ha dado testimonio de mí” (San Juan 5,31-47).

Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?”.

Lectura espiritual breve

Lee con atención las palabras que nos comparte el Padre Juan José Paniagua

A pesar de los milagros y obras sorprendentes que Jesús hacía, no le creían. Y no sólo sus obras, también muchos hablaron de Él, preparando su venida, como por ejemplo Juan el Bautista, pero aún así tampoco terminaron de creer. No le creen ni a las obras, ni a las personas, ni a las palabras. Parece que el problema está en el corazón endurecido, en los oídos sordos, en esos ojos que no quieren ver. “Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibisteis… os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros”. Cuando el amor de Dios no está en el corazón, lo que ocupa ese espacio termina siendo el amor egoísta a uno mismo. Y cuando uno está lleno de sí mismo, qué difícil es escuchar o ver algo distinto a lo que uno quiere y termina por no creer. Creámosle a Jesús. Quizá en nuestra vida también nos ha mostrado muchos signos de Su presencia. Dejémonos amar por Dios, para que nuestros ojos puedan ver, nuestros oídos se puedan abrir y nuestro corazón empiece a creer.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- . ¿Me cuesta mucho creerle a Dios? ¿Percibo en mi vida los signos que me ha mostrado de su presencia?

2.- ¿Me percibo quizá un poco endurecido en el corazón o egoísta?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias, Padre, por este momento de profundización en tu Palabra. Gracias por haber enviado a tu Hijo y habernos mostrado tu rostro de amor. Quiero vivir el mandamiento del amor que Jesús nos ha revelado. Te pido que me ayudes y fortalezcas para tener un corazón dócil y generoso que sepa amar al prójimo como Él nos ha enseñado.  Amén

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Santa María,
Madre del Señor Jesús y nuestra,
obténnos la presencia vivificante
del Espíritu,
y la gracia de andar siempre
por los caminos de Dios.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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