Mi vida en Xto

Oración del jueves: «Danos hoy nuestro pan de cada día»

Año B – Tiempo Ordinario – Semana 11 – Jueves

Eucaristia

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Jesús, te agradezco por este momento de oración. Tú sales siempre a mi encuentro y buscas acercarme a tu Corazón. Ayúdame a ser un siervo dócil a tu palabra para que, escuchando tu voz, pueda seguirla con decisión y alegría.

Acto penitencial

Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día.

Padre Bueno, te pido perdón por mis pecados. Así como sé que no soy digno de un amor tan grande como el tuyo, sé también que tu misericordia es infinita. Por eso me acojo Señor a tu perdón y te pido arrepentido que me ayudes a no pecar más contra Ti.

Lectura Bíblica: Mt 6,7-15

Cuando pidan a Dios, no imiten a los paganos con sus letanías interminables, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.  No hagan como ellos, pues antes de que ustedes pidan, su Padre ya sabe lo que necesitan.  Ustedes, pues, recen así: Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo.  Danos hoy el pan de cada día; y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.  Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les perdonará a ustedes.  Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les perdonará a ustedes.

Lectura espiritual breve

Medita con este texto de San Juan XXIII:

Queremos insistir en el triple privilegio de este “pan diario” que los hijos de la Iglesia le deben pedirle al Padre celeste, y esperar, en la confianza, de su providencia divina. Debe ser ante todo “nuestro pan”, es decir el pan pedido en nombre de todos. «El Señor, nos dice San Juan Crisóstomo, nos invita en el Padre nuestro a enviarle a Dios una oración en nombre de todos nuestros hermanos. Quiere también que las oraciones que elevamos a Dios, conciernan tanto a los intereses del prójimo como a los nuestros. Piensa, por ahí, combatir las enemistades y reprimir la arrogancia». Debe ser, por añadidura, un pan “sustancial” (Mt 6,11), indispensable para nuestra subsistencia, para nuestro alimento. Pero si el hombre está compuesto por un cuerpo, lo está también de un espíritu inmortal, y el pan que conviene pedirle al Señor no será sólo un pan material. Será, como nos la ha hecho observar con tanta ocurrencia este doctor de la eucaristía que es Santo Tomás de Aquino, un pan espiritual ante todo. Este pan, es Dios mismo, la verdad y la bondad que hay que contemplar y amar; un pan sacramental: el Cuerpo del Salvador, testimonio y viático de la vida eterna. La tercera cualidad pedida a este pan, y no menos importante que las precedentes, es que sea “uno”, símbolo y causa de unidad (ver 1Cor 10,17). Y San Juan Crisóstomo añade: «lo mismo que este cuerpo está unido con Cristo, del mismo modo nosotros estamos unidos por medio de este pan».

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Qué me dice el Evangelio que he leído?
2.- ¿Cómo ilumina mi vida?
3.- ¿Qué tengo que cambiar para ser más como Jesús?
4.- ¿Qué me falta para ser más como Él?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Padre Bueno por alimentarnos con tu Pan de Vida. Gracias por tu Palabra que nos ilumina día a día, y también por la Santa Eucaristía. Te pido Señor, que me ayudes a buscar constantemente a tu Hijo en el Sacramento del Altar, para que recibiendo su Cuerpo y Sangre, pueda recibir la vida eterna. Amén.

Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones.

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

Madre del Amor Misericordioso, bien sabes que tu Hijo, desde lo alto de la Cruz, señaló el camino de la piadosa filiación como aquel que deberíamos recorrer. Te imploro me obtengas la gracia de acercarme a tu Inmaculado Corazón, desde mi propio corazón, para aprender a amarte y a honrarte con el amor que el Señor Jesús te tiene. Cuida que este hijo tuyo ingrese así en el proceso de amorización y vea algún día cumplida la gran esperanza de verse conformado con el Salvador. Amén.

+ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Homilía del Papa Francisco en Santa Marta sobre este EvangelioPapa Francisco