Mi vida en Xto

Oración del lunes: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo”

Ciclo B – Tiempo Ordinario – Semana 04 – Lunes
29 de enero de 2018

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial

Buen Jesús, en este día quiero ponerme en tus manos, quiero pedir tu presencia en mi vida, porque sé que el mundo me ofrece muchas cosas, pero sólo tú me das la vida auténtica que busco. Que esta oración me ayude a quererte cada vez más, para que nada me aparte de Ti.

Acto penitencial

(Hago en silencio un breve examen de conciencia de mi último día).

Pero también Señor, sé que no siempre soy coherente. Sé que muchas veces me dejo vencer por las astucias del Maligno, que prefiero ceder a sus engaños en vez de seguirte a Ti, que eres todo amor. Te pido perdón por mis olvidos y dejadeces, por mis faltas de amor y caridad. Confío en tu perdón infinito que siempre me da otra oportunidad para ponerme de pie y seguir adelante.

Lectura Bíblica según el Evangelio del día

“Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo” (Mc 5,1-20)

Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro. El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo. Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él, gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”. Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”. Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región. Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña. Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”.

El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó. Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.

Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor. Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos. Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.

En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él. Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”. El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

Lectura espiritual breve

Cristo se dirigió a la región de Gerasa explícitamente para salvar al endemoniado, aunque el endemoniado no lo sabía y una vez que lo supo no lo aceptó. El mismo poseído es quien se arroja a sus pies para pedirle que se aleje de él, para pedirle que no lo atormente. La presencia de Cristo nos perturba cuando nuestro pecado nos mantiene alejados de Él. Y podría ser que también nosotros nos arrojemos a sus pies para pedirle que se vaya, en lugar de pedirle nuestra curación. Parecería que es una visita casual, por pura coincidencia, lo que para Él es la salvación de nuestra alma. Pero ya lo dice Cristo “No son los sanos los que necesitan de curación, sino los enfermos”.

Por otro lado, ¿cuántas veces optamos por el valor material de las cosas que tener a Cristo entre nosotros? Preferimos la cantidad de nuestras posesiones al bien y salvación de un alma. Porque, ¿qué son 2000 cerdos comparados con la gracia de ser curado por Cristo? Los habitantes de la región de Gerasa escuchaban atentos el milagro y se alegraban con el desposeído, pero sus corazones se cerraron al escuchar la pérdida de los cerdos por el precipicio. Creemos en Jesús pero hasta la multiplicación de los panes, no hasta la cruz. Creemos en Él siempre y cuando no eche por el precipicio a “nuestros cerdos”.

Breve meditación personal

Haz silencio en tu interior y pregúntate:

1.- ¿Creo que hay pecados en mí que nadie puede perdonar?

2.- ¿Dejo entrar a Cristo en mi corazón para que sane mis heridas y pecados?

3.- ¿Me dejo ayudar por otros para que pueda acercarme más a Jesús?

4.- ¿Qué puedo cambiar para que la Misericordia de Dios se haga más presente en mí?

Acción de gracias y peticiones personales

Gracias Jesús por tu amor tan grande, porque has venido a salvarme, porque me señalas el camino de la vida constantemente y te ofreces para sostenerme en este peregrinar. Ayúdame a cumplir con generosidad mis compromisos, para que así toda mi vida sea una manifestación de mi amor hacia Ti.  Amén

(Si quieres, puedes pedirle al Señor por tus intenciones).

Reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria…

Consagración a María

Pidámosle a María que nos acompañe siempre:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégemecomo hijo tuyo. Amén.

+  En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Lecturas de la Misa del día

Homilía del Papa Francisco