Lecturas del día

III Semana del Tiempo Ordinario

Lectura-del-dia-Tiempo-Ordinario-26-enero-2016

II Timoteo 1:1-8/ Salmo 96:1-3, 7-8, 10/ Marcos 3:31-35

Primera lectura

Lectura del libro de II Timoteo 1:1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la Promesa de vida que está en Cristo Jesús,
a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro.
Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones.
Tengo vivos deseos de verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría.
Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti.
Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza.
No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios,

Palabra de Dios

Salmo responsorial

Salmo 96:1-3, 7-8, 10

¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder,
rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a los pueblos rectamente.

Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 3:31-35

Llegan su madre y sus hermanos, y quedándose fuera, le envían a llamar.
Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.»
El les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?»
Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

O también:

Lucas 10:1-9
Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir.
Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.
No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.
En la casa en que entréis, decid primero: “Paz a esta casa.”
Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros.
Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa.
En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan;
curad los enfermos que haya en ella, y decidles: “El Reino de Dios está cerca de vosotros.”

Palabra de Dios