Oración Rosarios

Los misterios luminosos y la humanidad reconciliada

MONICIÓN INICIAL

Los Misterios Luminosos nos muestran en Jesucristo y Santa María una humanidad reconciliada. Pidamos al Señor que nos ayude, cada día más, a abrirnos al don de la reconciliación en nuestras vidas.

T: Por la señal de la Santa Cruz…

Rezamos el Credo

Primer misterio: El Bautismo del Señor Jesús

“Bautizado, Jesús surgió inmediatamente del agua y luego los cielos se abrieron  y Él vio el Espíritu de Dios descender como una paloma y se posó sobre Él. Al mismo tiempo, una voz de los cielos, decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Jn 3,16-17).

En el Señor Jesús, bautizado por San Juan Bautista en el Río Jordán, todos nosotros somos hijos de Dios, no hay más extranjeros, como decía San Pablo. Fuimos reconciliados con el Padre, con nosotros mismos, con los demás, que son ahora nuestros hermanos, y con todas las demás criaturas. Seamos agradecidos por este don y prestemos atención, especialmente, a la palabra “Padre”, que decimos confiadamente cuando rezamos el “Padre Nuestro”. Gracias al Señor Jesús, Dios es realmente nuestro Padre y podemos llamarlo, gracias al Espíritu Santo derramado sobre nosotros, como nuestro Padre, nuestro “Abba”.

Padre Nuestro…


Segundo misterio: La Auto revelación del Señor Jesús en las Bodas de Caná

“Cuando el maestresala probó el agua hecha vino —y no sabía de dónde era, pero lo sabían los que servían, los que habían sacado el agua—, llamó al esposo y le dijo: “Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están ya bebidos, pone el peor. ¡Tú has reservado el vino bueno hasta ahora! (Jn 2,9-10)

Dios nos ofrece un nuevo vino, mucho mejor que en lo ofrecido en la Creación. En la Nueva Creación fuimos hechos hijos de Dios. No hay más pecado que nos pueda separar definitivamente de Dios. Sólo basta regresar, como el hijo pródigo, para que el Padre nos reciba con una fiesta. Su amor por nosotros no tiene límites, es sobreabundante. No se cansa de perdonarnos. Por el contrario, muchas veces somos nosotros, los que nos cansamos de pedir perdón. Pero nuestro corazón, junto con toda la creación, guiada por el Espíritu Santo, gime por Reconciliación. ¡No seamos sordos a este clamor!

Padre Nuestro…


Tercer misterio: El Anuncio del Reino de Dios: “Es muy difícil para un rico entrar en el Reino de Dios”

“Y otra vez os digo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios” (Mt 19,24)

Cristo, modelo de humanidad reconciliada, es un signo de contradicción, como también María, nuestra Madre. El anuncio del Reino se hace con palabras y obras y ello cuestiona. Abrirse a  la Reconciliación implica también recorrer ese camino, vivendola obediencia al Plan de Dios y la pobreza que Cristo y María vivieron.

Padre Nuestro…


Cuarto misterio: La Transfiguración, el rostro de Cristo es la cara del hombre reconciliado

“Y se transfiguró delante de ellos. Su rostro resplandeció como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”. (Mt 17,2)

El mistério del hombre es iluminado por Cristo. De hecho, en este misterio, el Señor se presenta brillando como el sol. Solamente Él responde a nuestra nostalgia de reconciliación, reconstruyendo con suCruz reconciliadora, la cual se dirige decididamente, el camino que une, el puente, entre Dios y el hombre.

Padre Nuestro…


Quinto misterio: La institución de la Eucaristía, banquete reconciliador

“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y lo partió y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Después tomó la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: “Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre de la nueva Alianza, que por muchos es derramada el perdón de los pecados” (Mt 26,26-28)

La Eucaristía es banquete, pero también sacrificio. Jesús se convierte en alimento, donándose por amore invitándonos a ser realmente hermanos, dando la vida por los demás.

Padre Nuestro…


MONICIÓN FINAL

Rezamos juntos: Para vivir la reconciliación (Con María en Oración p.91).

¡Oh Madre de la Reconciliación!
Tú, que por tu humildad,
como primicia, recibiste el don,
obténme del Señor su bondad
y que viva de la gracia su
moción.
Amén.

+ En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo…